Mientras que el Realismo imperaba en la literatura europea a mediados del siglo XIX, en Francia una nueva corriente empezaba a surgir. Esta, aun así, no se oponía en absoluto a la estética realista. Todo lo contrario: no solo respetó sus preceptos y sus características, sino que las llevó al extremo con el objetivo de demostrar (y denunciar) las contradicciones y los defectos de la sociedad burguesa y la economía capitalista. Este nuevo movimiento literario, coetáneo del Realismo, se llama Naturalismo.

Conocedor de las teorías de Taine sobre la influencia de la raza y el medio social en el individuo, Zola se marcó como objetivo en sus novelas reflejar de la forma más exacta posible ese determinismo. En otras palabras, en sus obras quería probar cómo nacer y crecer en unas condiciones concretas (biológicas, económicas, culturales, etc.) podía definir lo que la vida depararía a un ser humano (o a un grupo de personas). Ya se vio en el caso Dreyfuss: el hecho de ser judío supuso una losa para aquel militar. Esas mismas situaciones serían las que tratase de recrear en su serie La fortuna de los Rougon, que le permitió criticar al II Imperio de Napoleón III y sus vicios, así como el alcoholismo, la ambición por el dinero y el poder... Y lo hizo con abundantes descripciones que no omiten detalle y que se recrean en lo visceral, lo violento y lo desagradable.
Este estilo llegará a España casi al mismo tiempo que el Realismo, e influirá en la producción de varios autores. En la última entrada ya comprobamos que Benito Pérez Galdós bebió de esta corriente para las novelas de su segunda etapa (las españolas contemporáneas), como La desheredada, donde cuenta la caída a la prostitución de una joven engañada. Sin embargo, fueron otros tres escritores de la Generación del 68 los que apostaron de forma decidida por el Naturalismo, a saber:
EMILIA PARDO BAZÁN
VICENTE BLASCO IBÁÑEZ
LEOPOLDO ALAS, 'CLARÍN'
En este vídeo se resume a la perfección el argumento de esta novela, que, al igual que Madame Bovary, narra las desventuras de una joven abandonada por su marido que cae en desgracia cuando la soledad la lleva a cometer adulterio. 'Clarín', por medio de los pensamientos de los personajes (monólogos interiorizados), cuenta esta historia ambientada en Vetusta, un pueblo anclado en el pasado y las viejas costumbres, conservador e hipócrita, que contribuirá al infierno personal en el que Ana Ozores se verá sumida sin remisión.
Varios son los temas que toca 'Clarín' en su novela:
1.- El machismo: en una sociedad dominada por hombres, Ana ha sido educada para callar y obedecer. Todas sus aspiraciones y anhelos son continuamente pisoteados, bien por sus tías cuando la crían, bien por su marido (bastante mayor que ella), bien por la actuación de una sociedad que no tiene miramientos con los errores de las mujeres.
2.- La moral decimonónica: la sociedad impone un estilo de vida tanto a hombres como a mujeres. Los deseos personales o la libertad son solo utopías en un mundo que te exige que vivas y te comportes de una determinada manera. De lo contrario, sufrirás aislamiento y repudio. Eso, precisamente, es lo que le sucede a Ana, encerrada y encorsetada en unos roles que no desea y condenada por un solo desliz (después de 8 años casada con un hombre que la ignora y no le da hijos).
3.- La religión: o mejor dicho, la intromisión de la Iglesia católica en todos los asuntos de la sociedad. En España, el clero tenía una poderosa influencia en cada decisión que se tomara, lo que, para 'Clarín', Galdós y otros intelectuales, retrasaba a nuestro país con respecto a los demás del Viejo Continente. En esta obra don Fermín de Pas será el que encarne el poder de la Iglesia, provocando con sus celos la desgracia de Ana Ozores.
5.- España: muchos autores coinciden en que Vetusta es, en realidad, un retrato de la España de la época y de todos sus vicios: la corrupción política, la hipocresía moral, el atraso social, la opresión... Tan asfixiante es el ambiente de Vetusta, tan insoportable, que el lector no puede sino comprender las acciones de Ana Ozores, que pretende rebelarse (sin éxito) contra un sistema social en clara y absoluta decadencia.




No hay comentarios:
Publicar un comentario