martes, 3 de marzo de 2026

2º ESO: Analizando poemas

En estos próximos días de clase, vamos a estudiar cómo analizar dos aspectos fundamentales de la lírica, a saber, la métrica o medida (el número de sílabas que tiene un verso) y la rima (la repetición de sonidos al final de varios versos). Es por ello que me he animado a publicar esta entrada, con la que espero ayudaros a entender mejor estos dos conceptos y, en esencia, los mecanismos para analizar la estructura de un poema, algo que, por supuesto, seguiremos practicando en las clases que nos quedan.

Empecemos por leer este poema del genial Lope de Vega:

Que otras veces amé, negar no puedo,
pero entonces Amor tomó conmigo
la espada negra, como diestro amigo
señalando los golpes en el miedo.

Mas esta vez que batallando quedo,
blanca la espada y cierto el enemigo,
no os espantéis que llore su castigo,
pues al pasado amor amando excedo.

Cuando con armas falsas esgrimía,
de las heridas truje en el vestido
-sin tocarme en el pecho- las señales;

mas en el alma ya, Lucinda mía,
donde mortales en dolor han sido
y en el remedio heridas inmortales.

Lo primero que debéis hacer es medir el número de sílabas de cada verso. Para ello, no podéis olvidar:

1) Tener en cuenta las sinalefas, que son la unión de dos sílabas en una sola. Se produce cuando:

- La primera acaba en vocal y la segunda empieza también por vocal: Co - rre - el

- La primera termina en vocal y la segunda comienza con una H muda: Se - pa - ha - blar

- Entre la conjunción 'y' y cualquier sílaba que acabe o empiece por vocal: Tiem - po - y // Y - e - res

2) Los hiatos SIEMPRE se respetan, es decir, sus sílabas se separan en todo momento, sin formar ningún tipo de sinalefa. Por ejemplo, la palabra 'día' no constituiría una única sílaba, sino dos, debido al hiato: Dí - a.

3) Si el verso acaba en una palabra aguda o monosílaba, se le añade una sílaba más.
 
4) Si el verso acaba en una palabra esdrújula o sobresdrújula, se le resta una sílaba.
 
Sabiendo todo esto, procedamos a medir el poema de Lope:

Que  o (Sinalefa) - tras - ve - ces - a - mé, - ne - gar - no - pue - do, 11
pe - ro en (Sinalefa) - ton - ces - A - mor - to - mó - con - mi - go 11
la es (Sinalefa) - pa - da - ne - gra, - co - mo - dies - tro a (Sinalefa) - mi - go 11
se - ña - lan - do - los - gol - pes - en - el - mie - do. 11

Mas - es - ta - vez - que - ba - ta - llan - do - que - do, 11
blan - ca - la es (Sinalefa) - pa - da y (Sinalefa) - cier - to el (Sinalefa) - e - ne - mi - go, 11
no os (Sinalefa) - es - pan - téis - que - llo - re - su - cas - ti - go, 11
pues - al - pa - sa - do a (Sinalefa) - mor - a - man - do ex (Sinalefa) - ce - do. 11

Cuan - do - con - ar - mas - fal - sas - es - gri - mí - a, 11
de - las - he - ri - das - tru - je en (Sinalefa) - el - ves - ti - do 11
-sin - to - car - me en (Sinalefa) - el - pe - cho - las - se- ña- les; 11

mas - en - el - al - ma - ya, - Lu - cin - da - mí - a, 11
don - de - mor - ta - les - en - do - lor - han - si- do 11
y en (Sinalefa) - el - re - me - dio he (Sinalefa) - ri - das - in - mor - ta - les. 11

Como habéis podido observar, al final de cada verso he puesto una cifra, ¿cierto? Pues indica, lógicamente, el número de sílabas que tiene ese verso. 

Una vez que tengamos claro cuántas sílabas posee cada verso del poema, tendremos que clasificarlos según dicha cifra. Si el verso tiene 8 sílabas o menos, diremos que es de arte menor; si presenta 9 sílabas o más, será de arte mayor. Como en nuestro ejemplo todos los versos presentan 11 sílabas, obviamente tendremos que decir que son de arte mayor:

Que otras veces amé, negar no puedo, 11
pero entonces Amor tomó conmigo 11
la espada negra, como diestro amigo 11
señalando los golpes en el miedo. 11

Mas esta vez que batallando quedo, 11
blanca la espada y cierto el enemigo, 11
no os espantéis que llore su castigo, 11
pues al pasado amor amando excedo. 11

Cuando con armas falsas esgrimía, 11
de las heridas truje en el vestido 11
-sin tocarme en el pecho- las señales; 11

mas en el alma ya, Lucinda mía, 11
donde mortales en dolor han sido 11
y en el remedio heridas inmortales. 11

(Todos los versos son de arte mayor)

Terminada esta tarea, pasaremos a analizar la rima del poema. ¿Cuál rima tendrá nuestro poema de Lope? Para averiguarlo, lo primero es señalar la vocal tónica (la que suena más fuerte) de la última palabra de cada verso:

Que otras veces amé, negar no puedo, 11
pero entonces Amor tomó conmigo 11
la espada negra, como diestro amigo 11
señalando los golpes en el miedo. 11

Mas esta vez que batallando quedo, 11
blanca la espada y cierto el enemigo, 11
no os espantéis que llore su castigo, 11
pues al pasado amor amando excedo. 11

Cuando con armas falsas esgrimía, 11
de las heridas truje en el vestido 11
-sin tocarme en el pecho- las señales; 11

mas en el alma ya, Lucinda mía, 11
donde mortales en dolor han sido 11
y en el remedio heridas inmortales. 11

(Todos los versos son de arte mayor)

Ahora tenemos que averiguar qué versos riman entre sí. Para ello, veremos si, desde esa vocal tónica, se repiten o no los mismos sonidos. Descubrámoslo:

Que otras veces amé, negar no puedo11 A
pero entonces Amor tomó conmigo 11 B
la espada negra, como diestro amigo 11 B
señalando los golpes en el miedo11 A

Mas esta vez que batallando quedo11 A
blanca la espada y cierto el enemigo11 B
no os espantéis que llore su castigo11 B
pues al pasado amor amando excedo11 A

Cuando con armas falsas esgrimía11 C
de las heridas truje en el vestido 11 D
-sin tocarme en el pecho- las señales11 E

mas en el alma ya, Lucinda mía11 C
donde mortales en dolor han sido 11 D
y en el remedio heridas inmortales11 E

(Todos los versos son de arte mayor)

- El primer verso rima con el cuarto, el quinto y el octavo, ya que todos acaban en 'edo'.

- El segundo verso rima con el tercero, el sexto y el séptimo, ya que todos acaban en 'igo'.

- El verso 9 rima con el 12, ya que ambos acaban en 'ía'.

- El verso 10 rima con el 13, ya que ambos acaban en 'ido'.

- El verso 11 rima con el 14, ya que ambos acaban en 'ales'.

Si os habéis dado cuenta, detrás de la cifra que indicaba el número de sílabas he puesto una letra en mayúscula. ¿Por qué? Cada letra señala, por una parte, los versos que riman entre sí. De este modo, la A está escrita al lado de todos los versos que riman en 'edo'; la B, al lado de los versos que riman en 'igo'; y así sucesivamente.

Por otro lado, esas letras no están escritas en mayúscula sin ningún motivo. Al estar así, me informan de que esos versos son de arte mayor; si fueran versos de arte menor, las letras irían escritas en minúscula.

Por último, pasaremos a analizar el tipo de rima. Recordad que hay dos clases, a saber, la consonante, cuando se repiten todos los sonidos desde la última vocal tónica; y la asonante, cuando solo se repiten las vocales desde la última vocal tónica. ¿Y cuál será la rima de nuestro poema? Veámoslo:

Que otras veces amé, negar no puedo11 A
pero entonces Amor tomó conmigo 11 B
la espada negra, como diestro amigo 11 B
señalando los golpes en el miedo11 A

Mas esta vez que batallando quedo11 A
blanca la espada y cierto el enemigo11 B
no os espantéis que llore su castigo11 B
pues al pasado amor amando excedo11 A

Cuando con armas falsas esgrimía11 C
de las heridas truje en el vestido 11 D
-sin tocarme en el pecho- las señales11 E

mas en el alma ya, Lucinda mía11 C
donde mortales en dolor han sido 11 D
y en el remedio heridas inmortales11 E

(Todos los versos son de arte mayor. La rima es consonante)
 
Como podéis observar, en estos versos se repiten todos y cada uno de los sonidos finales, tanto las vocales como las consonantes. Por lo tanto, diremos que la rima es consonante.
 
Y, de esta forma, acabaría el análisis del poema. ¿Dudas? Pues resolvedlas en los comentarios.

martes, 24 de febrero de 2026

2º ESO: Reglas de uso de la B, la V y la H

Para celebrar el Día de Andalucía, os puse en clase este pequeño concurso de ortografía, con el que explicamos y aprendimos las reglas de uso de las letras B, V y H. 'Pinchad' en la imagen para repasar bien cada una de ellas, que os equivocáis muchísimo al usarlas (especialmente la H):


lunes, 23 de febrero de 2026

4º ESO: Generación del 98 (II): El teatro

Cuando el siglo XIX llegaba a su fin, el nombre propio de los teatros españoles era el de Jacinto Benavente. Sus comedias burguesas, más realistas y menos melodramáticas que las obras de José Echegaray, cautivaron rápidamente a un público ávido de piezas divertidas, que le hicieran olvidar los problemas políticos y económicos de España. Con ese fin, en estos años repuntó también en nuestro país un subgénero musical que fue muy del gusto de la burguesía y las clases acomodadas, a saber, la zarzuela, estrenándose títulos tan insignes como La verbena de la Paloma.

El entretenimiento era, en definitiva, el único objetivo del teatro. De ahí que, en esta época (sobre todo tras el 'Desastre' del 98), se multiplicase en los escenarios la oferta de obras cómicas. De esta forma, además de las entretenidas piezas de Jacinto Benavente, también hubo cabida en estos años para el teatro cómico popular, cuyos principales exponentes fueron Carlos Arniches y, sobre todo, los hermanos Álvarez Quintero. Los sevillanos ofrecieron al público sus sainetes, obras breves en las que se parodiaban, con evidente sentido del humor, situaciones reales, con personajes que hablaban con el dialecto típico de su región:
 

El éxito económico de estas comedias fue indiscutible. De hecho, la fama de Jacinto Benavente fue tal que se le concedió el premio Nobel de Literatura, siendo el segundo español que lo lograba (anteriormente, el ya citado Echegaray lo había ganado). Aun así, estas obras apostaban por patrones clásicos, argumentos típicos y personajes estereotipados. En Europa ya hacía mucho que la escena teatral estaba cambiando y apostando por nuevas tendencias; y en España, por su parte, se sentía una acuciante necesidad de renovar el género dramático, tanto a nivel estructural y narrativo como argumental. El modernista Francisco Villaespesa y los hermanos Machado, por ejemplo, se atrevieron con un teatro lírico, escrito en verso y, en el caso de los Machado, de marcado ambiente andaluz (La Lola se va a los puertos). Sin embargo, la tarea de reformar completamente el teatro nacional recayó en otro de los nombres más ilustres de la Generación del 98. Nos referimos a Ramón María del Valle-Inclán:



Autor de las Sonatas (serie de cuatro novelas de ambiente decadente), en sus inicios apostaba decididamente por el Modernismo en sus obras, como queda patente tanto en esta tetralogía de novelas como en sus primeras piezas teatrales: El yermo de las almas, El marqués de Bradomín (protagonista de las Sonatas), Cuento de abril... Íntimo amigo y discípulo de Rubén Darío, la influencia del nicaragüense se dejaba sentir incluso en su producción lírica, donde destacó Aromas de leyenda. Versos en loor a un santo ermitaño.

Ahora bien, el 'Desastre' del 98 y la situación de España hicieron que Valle-Inclán acabase abandonando la estética modernista para innovar y experimentar. Para empezar, en su trilogía llamada Comedias bárbaras, realizó un retrato brutal de la Galicia rural, mostrando toda la miseria, la irracionalidad, la avaricia, la violencia y la muerte que la caracterizaban. Estas obras constituirán su ciclo mítico, al que sucederá su ciclo de la farsa, una colección de comedias que mezclan lo sentimental con lo grotesco y en la que se burlará de la burguesía y la monarquía (en especial de la reina Isabel II, a la que detestaba profundamente). A esta tercera etapa de su carrera corresponden títulos como La marquesa Rosalinda o la Farsa de la reina castiza.

En esas farsas ya se empezaba a vislumbrar la principal innovación que la mente de Valle-Inclán iba gestando: el esperpento. ¿Y en qué consiste?


Mediante el esperpento, Valle-Inclán ofrecía una visión grotesca y deformada de la realidad. De esta forma, realzaba de ella todo lo horrible, lo monstruoso que tuviera para, de esa forma, obligar al público a recapacitar sobre los profundos problemas de la sociedad española de su tiempo. El esperpento resultaba, por tanto, divertido, pues las ridículas escenas que escribía Valle-Inclán desataban la risa de los espectadores; pero, por otro lado, reflexivo: a fin de cuentas, cuando ves que la realidad es así de horrorosa, cuando descubres que tu mundo es tan deforme como el que esa obra te está mostrando, sientes la imperiosa necesidad de rechazarlo y, finalmente, cambiarlo.

La trilogía Martes de carnaval es una de las composiciones más destacadas del dramaturgo gallego. No obstante, es otra pieza la que se convirtió en la punta de lanza del esperpento y, por ende, en la obra maestra de Valle-Inclán. Se trata de Luces de bohemia:



El protagonista de esta obra es Max Estrella, un poeta ciego venido a menos que malvive en el Madrid de principios del siglo XX con su mujer y su hija. Una noche sale a dar una vuelta con Don Latino de Híspalis, un bohemio canalla que se dedica a "vender mala literatura"; y en su paseo se toparán con toda clase de ambientes sórdidos y personajes pintorescos, cada uno de los cuales simbolizará todos los males que asolan a España: la corrupción, la falta de solidaridad, la estrecha moral, el analfabetismo, la pobreza, la brutalidad policial, la ausencia de derechos fundamentales o de democracia... Max Estrella se horrorizará al ver lo cruel e inhumana que llega a ser la sociedad madrileña de su tiempo e intentará, sin éxito, rebelarse contra ella, de un modo u otro.

Todas las experiencias que vivirán Max y Don Latino esa noche por las calles de Madrid permiten a Valle-Inclán hablar de España, el arte y el sentido de una vida humana que es cruel, absurda e injusta; una idea que quedará bien patente en el mismo final de la obra. A fin de cuentas, Max Estrella, reencarnación esperpéntica del idealista Don Quijote, es un hombre que trata con bondad a las personas y se indigna ante las injusticias (aunque al final se venda a la corrupción del mundo), por lo que sufre un desenlace desdichado; por el contrario, Don Latino (reinterpretación burda del realista Sancho Panza), se aprovecha de los demás y muestra un absoluto desdén por la gente, pero disfrutará de un final feliz. Sin duda, se trata de una auténtica broma pesada, que te deja con mal sabor de boca y, en consecuencia, con la necesidad de luchar contra ese aciago destino que hace que los hombres buenos fracasen y los malos triunfen.

Si bien Luces de bohemia es una obra algo complicada para vosotros, deberíais darle una oportunidad en algún momento de vuestra vida. Se trata de un drama que os conmoverá y os hará pensar sobre lo injusto que es nuestro mundo. Si tenéis curiosidad, ahí arriba os dejo la obra íntegra. ¡Disfrutadla!

miércoles, 18 de febrero de 2026

2º ESO: Sujeto y predicado

Ahora que ya conocéis bien los distintos tipos de sintagmas que hay y sus posibles estructuras, es hora de adentrarnos en la segunda fase del análisis sintáctico, a saber, analizar correctamente los sintagmas dentro de una oración, separando su sujeto de su predicado. Para ello, os recuerdo que hay que dar cinco pasos:

1) Localizar el verbo, que será el núcleo del sintagma verbal predicado.

2) Por medio del verbo, localizar y analizar el sujeto.

3) Una vez que tengamos claro cuál es el sujeto, determinar el tipo de predicado de nuestra oración.

4) Separar y clasificar correctamente los diferentes sintagmas 
que haya en el predicado.


5) Analizar dichos sintagmasLo veremos más claro con un ejemplo:

Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.

El primer paso es localizar el verbo, que, en este caso, se trata de 'trabaja':

Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.
 N          asas asas asa sa sa s asas             

Acto seguido, toca identificar el sujeto. Para ello, le preguntamos al verbo QUIÉN realiza su acción (¡OJO! Se pregunta quién, NUNCA a quién o de quién). En este caso, la pregunta sería: ¿quién es? Y la respuesta habrá de ser un sintagma nominal. Es decir, los sintagmas preposicionales, adverbiales o adjetivales NO podrán ser el sujeto; solo un sintagma nominal puede cumplir dicha función. En nuestro caso, el sujeto sería:

            S (SN)
Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.
 N          asas asas asa sa sa s asas             

Antes de continuar, un par de cosas sobre el sujeto:

* De nuevo, os recuerdo que solo puede serlo un sintagma nominal.

Solo los pronombres personales yo, tú, él, ella, nosotros/as, vosotros/as y ellos/as pueden cumplir con la función de sujetoel resto de pronombres personales (me, mí, conmigo, te, ti, contigo, se, sí, consigo, nos, os, lo, la, los, las, le y les) NO van a serlo.

El sujeto puede hallarse en medio del predicado, dividiéndolo en dos. Por ejemplo:

        asa  PV (SV)as    asasS (SN)asa  asasaPV (SV)sasasasassasaaas
Por la tarde, Homer Simpson durmió una siesta en su hamaca.

* El sujeto puede no estar presente en la oración, aunque, gracias al verbo, se sobreentienda su existencia. En estos casos, decimos que se trata de un sujeto omitido o elíptico, y se analiza de la siguiente manera:

                       saasdasdsPV (SV)asaasassasasasa
Estudiaba muy duro para su examen. (SO: Él / Ella)

La palabra él / ella no se aprecia dentro de la oración; sin embargo, cuando le pregunto al verbo ¿quién?, esa es precisamente la respuesta que me ofrece. Por tanto, estamos ante un caso de sujeto omitido o elíptico, que se señala tal como veis, entre paréntesis y con la abreviatura SO. Y dado que el sujeto está omitido, obviamente toda la oración formará parte del sintagma verbal predicado.

En el caso de que preguntar al verbo ¿quién? no fuera suficiente para reconocer al sujeto, hay otra forma de localizarlo: la prueba de la concordancia. Ésta consiste en cambiar el número del verbo, de modo que, obligatoriamente, el sujeto también habrá de hacerlo:

Está destrozado todo el asfalto.

Están destrozados todo el asfalto.

Están destrozados todos los asfaltos.


* También existen las oraciones impersonales, esto es, oraciones que NO tienen sujeto. De todos modos, esto únicamente sucederá con un par de casos:

1) Los verbos meteorológicos: llover, nevar, granizar...

2) La forma del verbo haber "hay" y sus variantes en 3ª persona del singular (había, habrá...).


3) Construcciones como "hace calor/frío".

Teniendo esto ya completamente claro, es el momento de dar un paso más en nuestro análisis y ver de qué consta nuestro sintagma nominal sujeto:

           S (SN)
Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.
N           N              asas asas asa sa sa asaas asas             

Una vez acabado el análisis del sintagma nominal sujeto, procederemos a localizar el sintagma verbal predicado, que siempre será aquellas partes de la oración que no formen parte del sujeto. En nuestro ejemplo:

          S (SN)   P  (SV)dasfasdasdasdasdaaAAASASASaasfdaaaaaafadsf
Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.

             N           N              asas asas asa sa sa ASASasaas asas             
Ahora ha llegado el momento de decir qué tipo de predicado tenemos entre manos. Y, para ello, lo único que hay que hacer es ver cuál es su verbo-núcleo.
Si el verbo es ser, estar o parecer, diremos que el predicado es nominal (PN); si, por el contrario, es cualquier otro verbo que no sea ser, estar o parecer, el predicado será verbal (PV). En nuestro ejemplo, vemos que el verbo que actúa como núcleo del sintagma verbal es trabajar, por lo que nuestro predicado será verbal:

         _S (SN)  PV  (SV)dasfasdasdasdasdaaaaaaaaaaaaaaasfdfaadsfsdfas
Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.

           N        N

Llegamos a las dos últimas fases de esta parte del análisis sintáctico, a saber, identificar cuántos sintagmas hay en el predicado complementando al verbo; y desmenuzarlos. Para ello, realizaremos todas aquellas preguntas (qué, dónde, cuándo, cómo, a quién, para quién, por qué, para qué...) que me permitan localizar todos los sintagmas nominales, adjetivales, adverbiales y preposicionales que acompañen al verbo-núcleo en el predicado. Evidentemente, no todos estos elementos tienen que aparecer siempre, como podemos comprobar en nuestro ejemplo:

         S (SN)     PV  (SV)dasfasdasdasdasdasasasaaaasfdasfaadsfsdfas
Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.

            N         N              (S. Prep.)           (S. Prep.)          (S. Prep.)

Si pregunto al verbo qué trabaja Homer, no tendré respuesta en esta ocasión. Por el contrario, si pregunto al verbo para quién trabaja, nos sale el primer sintagma que podemos identificar (para Burns). 


Acto seguido, empiezo a preguntar sobre las circunstancias. Para empezar, le pido al verbo que me diga dónde trabaja Homer, respondiéndome este "en la central nuclear". Ese será nuestro 2º sintagma. Por último, pregunto al verbo desde cuándo trabaja Homer: "desde su juventud" es la respuesta y, por fin, el tercer y último sintagma que aparecerá en esta oración. 

Para acabar con nuestro análisis, es el momento de analizar los sintagmas presentes en el predicado:

          S (SN)   PV  (SV)dasfasdasdasdasdaaasasasaaaasfdasfaadsfsdfas
Homer trabaja en la central nuclear para Burns desde su juventud.

              N        N              (S. Prep.)           (S. Prep.)          (S. Prep.)
                                 __  _____________  ___ _____  ____ ___________
                                      E          T(SN)             E    T(SN)      E         T(SN)
                                            __ ____ ______         _____            __  ________
                                          Det.    N       Ady               N            Det.           N

Y aquí concluiría, por el momento, el análisis sintáctico. Voy a poneros otro ejemplo:

El jefe Wiggum devora todos los días una caja de donuts en la comisaría.

Primer paso: localizar el verbo, que será el núcleo del predicado.

El jefe Wiggum devora todos los días una caja de donuts en la comisaría.

Paso dos: separar el sujeto del predicado. Cuando le pregunto al verbo quién devora, la respuesta es "El jefe Wiggum", por lo que ese sintagma nominal será el sujeto, y el resto, el sintagma verbal predicado.

      aasaS (SN)aas P  (SV)dasfasdasdasdasdaaasasasaadasfaadsfsdafas
El jefe Wiggum devora todos los días una caja de donuts en la comisaría.
                                     N

Paso tres: analizo el sintagma nominal sujeto e indico qué tipo de predicado es. Dado que el verbo es "devorar", evidentemente el predicado será verbal.

      aasaS (SN)aas PV  (SV)dasfasdasdasdasdaaasasasaadasfaadsfsdafas
El jefe Wiggum devora todos los días una caja de donuts en la comisaría.
    Det.   N    Apos.     N

Paso cuatro: distingo los distintos sintagmas que acompañan al verbo-núcleo en el predicado, para lo que, siguiendo la guía anterior, formulamos las correspondientes preguntas:

a) ¿Qué devora el jefe Wiggum? "Una caja de donuts" (1er. sintagma).

b) ¿A quién o para quién devora? Sin respuesta en esta ocasión.

c) ¿Dónde devora? "En la comisaría" (2º sintagma).

d) ¿Cuándo devora? "Todos los días" (3er. sintagma).

Por tanto, el verbo va acompañado de tres sintagmas, a saber:

      aasaS (SN)aas PV  (SV)dasfasdasdasdasdaaasasasaadasfaadsfsdafas
El jefe Wiggum devora todos los días una caja de donuts en la comisaría.
    Det.   N    Apos.     N            (SN)                  (SN)                   (S. Prep.)

Paso quinto y último: analizar cada sintagma del predicado.

      aasaS (SN)aas PV  (SV)dasfasdasdasdasdaaasasasaadasfaadsfsdafas
El jefe Wiggum devora todos los días una caja de donuts en la comisaría.
    Det.   N    Apos.     N            (SN)                  (SN)                   (S. Prep.)
                                              ____ __ ___   ___ ____ _______  __ _______
                                             Det.  Det.  N    Det.   N  S.Prep.CN E       T(SN)
                                                                                     __ _____      __ ______
                                                                                    E    T(SN)      Det.        N
                                                                                          _____
                                                                                              N

¿Alguna duda? Pues emplead los comentarios para resolverlas.

martes, 17 de febrero de 2026

4º ESO: Generación del 98 (I): la novela de Unamuno y Baroja

Europa vivía una época de gran esplendor a finales del siglo XIX, tanto científica como artísticamente. El mundo conocía por aquellos entonces una era de progreso y paz jamás vistas hasta entonces. Sin embargo, para España la historia fue bien distinta. A pesar de la estabilidad política que lograron Sagasta y Cánovas del Castillo, la sombra de la corrupción política flotaba por doquier; a nivel económico y tecnológico, España estaba muy por detrás de las grandes potencias occidentales; no se terminaba de consolidar un tejido industrial que modernizase el país; las tasas de analfabetismo eran elevadísimas... Y lo peor aún estaba por llegar:



Lo poco que quedaba del Imperio español conocía su final de la forma más cruel posible. Ni una sola nación occidental acudió en la ayuda de una España que se hundió definitivamente en la decadencia:



Aunque, a nivel político, no hubiese reacción real a la lamentable situación del país (como habéis escuchado en este vídeo), sí la hubo en los ámbitos culturales e intelectuales. Filósofos, científicos, escritores, periodistas... Todos ellos elevaron su voz y criticaron, desde sus respectivos campos, cómo se hallaba el país, expresando, a su vez, su deseo de regenerarlo, de reconstruirlo a partir de las cenizas del 'Desastre del 98'. 

Esta ola de rabia, descontento, indignación y protesta tuvo rápidamente su eco en la literatura. Novelistas, ensayistas, poetas y dramaturgos que habían abrazado el Modernismo abandonaban esta corriente para apostar por un estilo diferente, que les permitiera abordar los gravísimos problemas de España y, al mismo tiempo, reflexionar sobre el sentido que tenía la vida humana en un mundo cruel, absurdo, deshumanizado y corrupto. Muchos fueron los autores que se adscribieron a esta nueva forma de percibir la literatura, destacando, de entre todos ellos, seis: Ramiro de Maeztu, José Martínez 'Azorín', Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Antonio Machado y Ramón María del Valle-Inclán. Todos ellos constituyeron uno de los grupos literarios más importantes de nuestra historia: la Generación del 98.

Como ya se ha indicado, España era la principal preocupación de los escritores de esta Generación. Desde su punto de vista, para recuperar la grandeza de nuestro país y regenerarlo, era preciso encontrar, primero, su esencia, aquello que lo destacaba de otras naciones occidentales y lo llevó en su día a ser una gran potencial mundial. Para conseguir ese objetivo, la Generación del 98 buscará lo que es España en distintos lugares:

* La historia
, tanto medieval como la del Imperio, con el doble objetivo de localizar el espíritu de España y descubrir los males que la han llevado a la situación de decadencia actual.

* La literatura del Siglo de Oro, la etapa más gloriosa de nuestras letras, y las obras de otros grandes autores, como Jorge Manrique, los ilustrados o Mariano José de Larra. Todos ellos mostraban ya en sus escritos una búsqueda del alma española y un deseo de que cambiasen la sociedad y el mundo en el que vivían.

* Los paisajes de Castilla. Al ser la cuna histórica de España, este territorio servirá de símbolo a esta Generación para plasmar los males y las bondades del país. A fin de cuentas, de Castilla surgió la chispa de la Reconquista y el descubrimiento y posterior colonización de América; así como las bases del gran Imperio de Carlos I y Felipe II. Una grandeza que chocaba de lleno con la realidad que vivía la Castilla de principios del siglo XX: rural, empobrecida, analfabeta, austera, seca... Aunque con una belleza y una fortaleza indiscutibles. El destino de España y el de Castilla iban de la mano.

Por otra parte, los escritores de la Generación del 98 se interesarán por el alma humana. El sinsentido del 'Desastre del 98' y las sensaciones posteriores de humillación y derrota llevaron a intelectuales, artistas y filósofos a plantearse lo absurda que era la existencia del hombre, condenado (ya fuera por voluntad propia o intervención ajena) por la avaricia, la corrupción, el egoísmo y todos los pecados y defectos del mundo moderno. Valores como la justicia, la verdad o el honor se habían diluido como azúcar en el agua y hasta el mismo destino parecía conducirnos a todos a la más absoluta fatalidad. Esta visión tan pesimista de la vida es otro de los grandes temas de una Generación del 98 que no dudó en apostar por personajes repletos de dudas y temores, historias de final trágico...

Evidentemente, estas características se observaron, sobre todo, en la narrativa de la Generación del 98, pudiendo destacar en ella a tres grandes autores:

PÍO BAROJA

Nacido en San Sebastián, se formó para ser médico, pero pronto abandonó la medicina por la literatura. En sus novelas destaca, por un lado, su visión pesimista del mundo, en el que el hombre nada puede hacer para luchar contra la tragedia y el destino; y la importancia de los diálogos y la acción, apenas interrumpida por unas descripciones muy sucintas. Baroja se centra, sobre todo, en el dolor humano, experimentado por esas clases bajas que solo pueden soñar con sobrevivir. Su producción (donde destaca El árbol de la ciencia) se suele agrupar en distintas trilogías, como Tierra vasca (La casa de Aizgorri, El mayorazgo de Labraz y Zalacaín el aventurero); La lucha por la vida (La busca, Mala hierba y Aurora roja); La raza (El árbol de la ciencia, La dama errante y La ciudad en la niebla); o El mar (Las inquietudes de Shanti Andía, El laberinto de las sirenas y La estrella del capitán Chimista).

JOSÉ MARTÍNEZ 'AZORÍN'

El alicantino 'Azorín' (pseudónimo de José Martínez), a diferencia de Baroja, se olvida por completo de la acción. En sus novelas, de hecho, no hay argumento: son escenas yuxtapuestas sin una historia de fondo que las una. Por el contrario, para 'Azorín' lo realmente importante eran las descripciones de los paisajes (Castilla, esencialmente), los pueblos y sus gentes. Estas, eso sí, no serían tan largas y profusas como las del Realismo, sino mucho más sobrias, elaboradas con pequeños detalles (a modo impresionista, como hacían los pintores de esta corriente en Francia). Incluso se toma la libertad de incorporar a sus novelas algunos elementos líricos, abandonando el narrador omnisciente para apostar por uno interno que le permitiera mostrar sus reflexiones sobre la desesperación, la fugacidad de la vida, el paso del tiempo, la fatalidad, el hastío... La voluntad (1902) es su novela más célebre.

MIGUEL DE UNAMUNO

Posiblemente este sea el nombre más prominente de toda esta Generación. Nació en Bilbao, pero pasó casi toda su vida en Salamanca, donde fue catedrático de Griego e incluso rector de su prestigiosa universidad. Filósofo fundamental de nuestro país, en sus novelas mostrará sus dudas existenciales y sus principales ideas: la preocupación por el ser humano, el sentido de la vida, la necesidad de hallar a Dios, la lucha entre la razón y la fe... Por supuesto, España también fue uno de sus focos de atención, estudiando a fondo nuestra literatura y nuestra historia para encontrar, en ellas, su esencia, su alma. Renegó de la prosa realista y naturalista hasta el punto de que no llamaba a sus obras 'novelas', sino 'nivolas', en un afán de desmarcarse completamente de los movimientos anteriores. Y, desde luego, muchas eran las diferencias: apuesta por el diálogo y el monólogo para desarrollar los acontecimientos, empleo del paisaje como símbolo (herencia modernista), sus finales no eran cerrados... Tres 'nivolas' sobresalen de su trayectoria, a saber, Niebla (donde aborda, desde una perspectiva trágica y pesimista, el sentido de la existencia), San Manuel Bueno, mártir (aquí expresa sus profundas dudas religiosas -razón vs. fe-) y La tía Tula.

jueves, 12 de febrero de 2026

2º ESO: Guía del examen del martes

  Fecha: martes, 17 de febrero

Entradas de interés

* La descripción: si queréis saber en qué consiste esta clase de texto y cuáles son sus tipos, esta es vuestra entrada.

* Los diálogos: en este enlace tenéis todo lo que debéis conocer sobre esta tipología textual y sus clases, con ejemplos.

* El estilo de los diálogos: por aquí podréis aprender cómo pasar un diálogo de estilo directo a indirecto, y viceversa.

* Cuentos y novelas: en esta entrada tenéis los rasgos de estos dos subgéneros narrativos y sus distintos tipos, con algunos ejemplos.

* Morfología: sustantivos, adjetivos, determinantes y pronombres: aquí disponéis de un repaso a fondo de cómo analizar cada una de estas categorías variables de la morfología.

* Adverbios, preposiciones y conjunciones: por aquí tenéis todos los listados de estas categorías invariables para que podáis estudiarlas a fondo.

* ¿Indefinido o adverbio de cantidad?: si seguís teniendo problema a la hora de distinguir un determinante de un pronombre indefinido y un adverbio de cantidad, en esta entrada os lo explico con varios ejemplos.

* Los verbos. Persona, número, tiempo y modo: esta entrada introductoria os permitirá conocer las primeras informaciones gramaticales que hay que analizar en los verbos.

* Los verbos. Conjugaciones: aunque no os las tenéis que aprender de memoria, dado que va a haber ejercicios prácticos de verbos, os vendrá bien conocerlas para distinguir el tiempo y el modo de los verbos que os ponga.

* El verbo. Aspecto y formas no personales: por aquí disponéis de toda la información que podéis precisar para reconocer, estudiar y analizar estos fenómenos verbales.

* La voz: con esta información gramatical debéis terminar todos los análisis morfológicos de los verbos, así que prestad atención a estas explicaciones y sus ejemplos.

* Los sintagmas: con esta entrada comenzamos el estudio del análisis sintáctico, centrándonos en su parte más fundamental, a saber, los sintagmas y los distintos elementos que los conforman, además de las diferentes clases existentes.

* Definiciones del tema 4: aquí tenéis todo el vocabulario condensado de este tema, para que podáis estudiarlo.