El rincón de las letras
Para alumnos desde 1º a 4º de ESO
martes, 7 de abril de 2026
2º ESO: Reglas de uso de la LL, la Y, la C, la Z, la K y la QU
miércoles, 25 de marzo de 2026
4º ESO: El Modernismo
A finales del siglo XIX Europa vivió una de sus épocas de mayor esplendor y paz, la denominada Belle Époque. No fue para menos: en estos años nació el Impresionismo, una de las corrientes artísticas más importantes de la historia; los avances científicos se sucedieron con una rapidez inusitada, siendo esta la etapa de grandes genios como Edison o Marie Curie; los obreros, progresivamente, iban consiguiendo más derechos, por lo que sus condiciones de vida dejaron de ser miserables; las mujeres, gradualmente, se ganaron el derecho al voto; la economía progresaba y enriquecía a buena parte de la sociedad... Incluso en estos años se disputaron los primeros Juegos Olímpicos. Sin guerra en Europa y con cierta estabilidad entre las potencias, el Viejo Continente atravesaba una auténtica edad de oro.
Una sociedad tan próspera necesitaba que todo reflejase esa opulenta forma de vida. De ahí que cualquier objeto se convirtiese en una obra de arte, desde muebles hasta los carteles publicitarios, pasando por ventanas, lámparas, joyas, etc. Francia fue el país que especialmente gustaba de estos artículos tan hermosos como caros y, para hacer realidad ese ideal de belleza, dio cobijo a artistas de todo el mundo: Gustav Klimt, Alphonse Mucha, Toulouse-Lautrec, Monet, Renoir... La literatura, por supuesto, no fue ajena a esta manera de entender la vida y, poco a poco, fue abandonando la crudeza del Naturalismo para adentrarse en dos nuevas corrientes que se olvidaran la realidad y se centraran en lo bello: el Parnasianismo y el Simbolismo.
Nada tenían que ver estos movimientos con el Realismo y el Naturalismo. El Parnasianismo, por un lado, se obsesionaba con lograr la belleza estética con las palabras, abandonando el lenguaje sencillo realista por uno más culto y sobrecargado; por otro, el Simbolismo buscaba la expresión del mundo interno del autor, utilizando para ello toda clase de recursos literarios. En ambos casos, la realidad era rechazada, huyéndose de ella por medio de temas mitológicos o íntimos:
Muchos fueron los poetas modernistas que sobresalieron de algún modo en Latinoamérica. Sin embargo, solo uno ha pasado a la historia tanto por su talento como por su gigantesca influencia en la lírica española posterior. Se trata del nicaragüense Rubén Darío. Desde muy joven, Darío destacó como escritor, trabajando con apenas 14 años en distintos periódicos y participando en tertulias políticas. Viajó por toda América Central y del Sur (El Salvador, Chile, Argentina), colaborando en distintos medios de comunicación y, merced a sus contactos, ganándose la vida como diplomático. Gracias a sus dotes periodísticas, el diario La Nación decidió enviarlo a España para cubrir la guerra de Cuba. En 1898 llegaba Rubén Darío a España y, con él, nuestra lírica cambió para siempre.
Su presencia en Madrid y Barcelona resultó decisiva para que el Modernismo se instalara definitivamente en España. Varios escritores jóvenes habían intentado, sin éxito, que esta corriente fuese aceptada por la crítica nacional. Solo Darío, cuya obra incluso era reconocida por algunos realistas (Juan Valera) y naturalistas (Emilia Pardo Bazán), logró lo que parecía impensable. Bajo su ala modernista crecieron algunas de las mejores plumas españolas del siglo XX: Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Jacinto Benavente...
Por aquel entonces, Rubén Darío había ya logrado la publicación de su segundo libro de poemas, Prosas profanas, si bien su primer gran éxito lo conoció de joven con Azul (1888). En Azul el nicaragüense mezcló cuentos en prosa con textos líricos y, en todos ellos, ya se apreciarían algunas características del Modernismo (herencia de la literatura francesa): el empleo de versos alejandrinos (14 sílabas) y de 12 y 9 sílabas (propias del francés), el lenguaje culto y recargado, los temas mitológicos y fantásticos... Sin embargo, fue en Prosas profanas (1896) cuando alcanzó un punto de madurez que lo definió completamente como poeta. Valga como ejemplo de su estilo su poema más célebre de este libro, la Sonatina:
Aquí podemos hallar casi todos los rasgos propios del Modernismo y, por extensión, del propio Rubén Darío, a saber:
1.- Huida de la realidad para adentrarse en mundos lejanos, exóticos e incluso mágicos. El poema, a fin de cuentas, se ambienta en un reino de Oriente, haciéndose menciones a la Golconda (una antigua ciudad india) o China.
2.- Empleo de temas mitológicos, legendarios y fantásticos. En este caso, además de esa ambientación medieval idealizada, menciona Darío a Hipsipila, un personaje procedente de los mitos griegos. A su vez, aparece un hada madrina y un caballo con alas (Pegaso).
3.- Expresión de temas intimistas. Por medio de la figura de la princesa, Darío manifiesta los dos temas principales de esta Sonatina, a saber, el amor y la melancolía, sentimientos muy presentes en todo el Modernismo.
4.- Recreación de ambientes bellos, llenos de color y esplendor. La princesa vive en un jardín repleto de pavos reales y flores de todas clases (jazmines, nelumbos, dalias, rosas), sentada en una silla de oro, vestida de tul, rodeada de mármol y marfil...
5.- Lenguaje culto y recargado. Por ejemplo, en vez de "carroza de plata", Darío dice "carroza argentina"; en vez de "lago azul oscuro", "lago de azur"; en vez de "perro", "lebrel"... Y así sucesivamente.
6.- Uso del verso alejandrino, esto es, de 14 sílabas (como hemos comentado con anterioridad) y rima consonante.
7.- Recreación de imágenes sensoriales agradables, tanto visuales (pavos reales, sillas de oro, palacios de mármol, diamantes, perlas) como auditivas (clave sonoro), olfativas (las flores que pueblan el jardín) e incluso táctiles (el tul de sus vestidos) y gustativas (boca de fresa).
8.- Utilización de multitud de recursos literarios, sobre todo la metáfora (presente en casi todo el texto), la sinestesia (mezclas de sentidos, como en "dulzura de luz" -combina algo del gusto, la dulzura, con algo de la vista, la luz), la repetición (para crear ritmo y musicalidad), la aliteración ("los suspiros se escapan de su boca de fresa", por ejemplo) y el símbolo.
Posiblemente el símbolo sea la principal innovación de Rubén Darío. Imitando a sus admirados simbolistas franceses, el nicaragüense repite en todos sus poemas distintos elementos a los que asocia una idea o un sentimiento con los que habitualmente no están relacionados. Por ejemplo, para él el color azul significaba el ensueño y el infinito, lo inalcanzable; los cisnes blancos (su símbolo más famoso), el erotismo y la elegancia; los pavos reales, la belleza; la torre, la soledad, el aislamiento del mundo; la mariposa, el renacer, el ciclo de la vida y la muerte; los parques y los jardines recreaban el corazón y el alma del poeta...
En 1905 Rubén Darío publicó su tercera gran obra, Cantos de vida y esperanza, una obra más humana e intimista, en la que el paso del tiempo le produce tristeza y melancolía:
Darío gozó en vida de mucha fama y popularidad, tanto en Latinoamérica (era a menudo recibido como un héroe cuando visitaba un país) como en España o Europa. Lamentablemente, su afición al alcohol afectó gravemente a su salud y su economía, siendo frecuentemente ayudado por amigos y políticos que deseaban acercarse a la gloria del "príncipe de las letras castellanas". Por desgracia, todo el auxilio que le prestaron no fue suficiente para evitar su temprana muerte a los 49 años. Eso sí, su influencia se dejó sentir en las tres décadas siguientes, siendo crucial en los inicios de autores ya mencionados como Machado, Valle-Inclán o Juan Ramón Jiménez; y en toda la producción literaria de estos poetas andaluces:
Nacido en Benaque (Málaga), en su poesía predominan las descripciones de Andalucía oriental, caracterizadas por su colorido (pavos reales, sandías) y su sonoridad, logrando, con su particular uso de las estrofas, que sus poemas poseyeran un ritmo muy personal. En tropel (1892) fue su obra más destacada.
2º ESO: La prescripción
En él, dos famosos humoristas de hace unos años (llamados Tip y Coll) nos explican cómo llenar un vaso de agua. Para ello, nos dan unos sencillos consejos:
1) El vaso ha de estar vacío (obvio, ¿verdad que sí?).
2) El vaso debe estar en posición vertical, con la abertura mirando al techo. De lo contrario, derramaremos el agua al suelo.
3) La jarra, por supuesto, tendrá que estar llena de agua.
4) Dicha jarra habrá de colocarse por encima del vaso, más concretamente de su abertura.
5) Hay que hacer coincidir el chorro de agua que cae de la jarra con la abertura del vaso.
Es decir, Tip y Coll nos han enseñado cómo realizar una acción de una forma concreta para conseguir un resultado (un vaso lleno de agua). A este tipo de textos se los llama prescripciones o textos prescriptivos.
¿Y qué características lingüísticas han de tener las instrucciones?
1) Un orden o estructura. Veamos un ejemplo:
"Para preparar una tostada, lo primero es untarle la mermelada al pan y, después, meterlo todo en el tostador. Acto seguido, se le echa la mantequilla y, por último, ya te la puedes comer".
¿Os imagináis el lío que podrías montar si siguierais estas instrucciones? La tostadora manchada (y estropeada con total seguridad), la mermelada requemada (si es que queda alguna en la tostada)... Un desastre. ¿Y por qué ha salido todo mal? Pues porque las prescripciones han de estar bien ordenadas para ser eficaces. Veamos de nuevo nuestro ejemplo, esta vez mejor organizado:
"Para preparar una tostada, lo primero es meter el pan en el tostador. Acto seguido, se le echa la mantequilla y la mermelada y, por último, ya te la puedes comer".
2) Oraciones breves y directas, como las del ejemplo anterior o las del vídeo. Eso permite que estos textos sean claros y, por tanto, se entiendan con mucha facilidad.
3) Imágenes y otros elementos visuales, que apoyen lo que se dice por escrito.
4) Verbos en presente de imperativo, que es el modo verbal que permite dar órdenes o consejos a los receptores de las instrucciones. También se pueden usar otras formas, como el infinitivo, la primera persona del plural del presente de indicativo, etc.
5) Vocabulario concreto, coherente y sencillo, que permita al receptor entender a la perfección lo que debe hacer.
Estos rasgos se pueden apreciar en los dos tipos de prescripción que existen, a saber:
* Las instrucciones, que son aquellas prescripciones que buscan enseñar a un receptor cómo hacer algo paso a paso. El vídeo de Tip y Coll sería un ejemplo magnífico de instrucción o texto instructivo.
* Las normas, que son aquellos textos prescriptivos que regulan la conducta de las personas, obligándolas a realizar acciones (de lo contrario, recibirán un castigo o sanción). Las normas están presentes en todos los ámbitos de la vida, desde el colegio hasta el tráfico, pasando por los cines o el deporte:
¿Alguna duda? ¡Pues a los comentarios!
viernes, 13 de marzo de 2026
2º ESO: Guía para el examen final del 2T
Fecha: viernes, 20 de marzo

* Adverbios, preposiciones y conjunciones: por aquí tenéis todos los listados de estas categorías invariables para que podáis estudiarlas a fondo.
* ¿Indefinido o adverbio de cantidad?: si seguís teniendo problema a la hora de distinguir un determinante de un pronombre indefinido y un adverbio de cantidad, en esta entrada os lo explico con varios ejemplos.
* Los verbos. Persona, número, tiempo y modo: esta entrada introductoria os permitirá conocer las primeras informaciones gramaticales que hay que analizar en los verbos.
* Los verbos. Conjugaciones: aunque no os las tenéis que aprender de memoria, dado que va a haber ejercicios prácticos de verbos, os vendrá bien conocerlas para distinguir el tiempo y el modo de los verbos que os ponga.
* El verbo. Aspecto y formas no personales: por aquí disponéis de toda la información que podéis precisar para reconocer, estudiar y analizar estos fenómenos verbales.
* La voz: con esta información gramatical debéis terminar todos los análisis morfológicos de los verbos, así que prestad atención a estas explicaciones y sus ejemplos.
* Los sintagmas: con esta entrada comenzamos el estudio del análisis sintáctico, centrándonos en su parte más fundamental, a saber, los sintagmas y los distintos elementos que los conforman, además de las diferentes clases existentes.
* Sujeto y predicado: si queréis saber qué es el sujeto, los tipos de predicado, cómo distinguir estos elementos en una oración... Esta es vuestra entrada.
* Los complementos verbales (I): El atributo: en esta entrada tenéis todo lo necesario para distinguir este complemento exclusivo de los predicados nominales.
* Los complementos verbales (II): El complemento circunstancial: las diferentes clases de complementos circunstanciales, con sus respectivas pruebas para localizarlos, se encuentran en esta entrada.
* Definiciones del tema 5: aquí tenéis todo el vocabulario condensado de este tema, para que podáis estudiarlo.
2º ESO: Definiciones del tema 5
* Descripción objetiva: aquella que presenta las características de un ser, objeto o lugar sin emitir opiniones o valoraciones personales, solo ajustándose a la realidad.
* Descripción subjetiva: aquella que muestra la opinión o los sentimientos del emisor hacia el ser, objeto o lugar que está siendo descrito.
* Sintagma nominal: aquel conjunto de palabras cuyo núcleo es un sustantivo o, en su defecto, un pronombre.
* Sintagma adjetival: aquel conjunto de palabras cuyo núcleo es un adjetivo.
* Sintagma adverbial: aquel conjunto de palabras cuyo núcleo es un adverbio.
* Sintagma preposicional: aquel conjunto de palabras que está formado por una preposición que actúa como nexo; y un sintagma nominal, adjetival o adverbial a continuación.
* Aposición: aquellos sustantivos que complementan a otros en un sintagma nominal.
* Modificador: palabra que complementa al núcleo de un sintagma adjetival o adverbial, y que altera la intensidad de un adjetivo o un adverbio. Pueden actuar como modificadores los adverbios de cantidad (muy, más, menos, mucho, poco, demasiado, bastante, tan, algo...) y algunos adverbios acabados en -mente (increíblemente, exageradamente, asombrosamente...).
* Verbo copulativo: aquel que atribuye una cualidad al sujeto. Son tres, a saber, ser, estar y parecer. Crean predicados nominales.
* Verbo predicativo: aquel que posee un significado pleno. Son todos aquellos que no sean ser, estar y parecer. Crean predicados verbales.
* Sujeto: aquel sintagma nominal que realiza la acción del verbo, con el que concuerda en número. Puede ser expreso si se ve claramente dentro de la oración; u elíptico, tácito u omitido, si no se aprecia en ella.
* Oración impersonal: aquella que no tiene sujeto. Es propia de aquellas en cuyo predicado se encuentra un verbo relacionado con los fenómenos meteorológicos, o algunas formas del verbo haber o hacer.
* Predicado: aquel sintagma verbal que expresa la acción que se realiza y todas las circunstancias que la rodean. Puede ser nominal si su núcleo son los verbos copulativos ser, estar o parecer; y verbal, si su núcleo es cualquier otro verbo que no sea alguno de estos tres (predicativos).

* Determinante artículo: aquel que me indica si el sustantivo al que acompaña me resulta conocido o no. Para expresar que lo conozco, empleo los artículos determinados (el, la, lo, los, las); y para lo contrario, los artículos indeterminados (un, una, unos, unas).
* Determinante posesivo: aquel que expresa quién es el poseedor del sustantivo al que acompaña. Los posesivos pueden decirnos si dicho sustantivo pertenece a un único poseedor o a varios.
* Determinante demostrativo: aquel que nos informa sobre la distancia a la que se encuentra el sustantivo con respecto del hablante, ya sea cercana(este), media (ese) o lejana (aquel).
* Determinante numeral: aquel que indica la cantidad exacta del sustantivo al que acompañan. Pueden ser cardinales (precisa una cantidad numérica -uno, dos, tres...-),ordinales (expresa un orden -primero, segundo, tercero...-), partitivos (medio, tercio...), multiplicativos (doble, triple...) y distributivos (cada, sendos).
* Determinante indefinido: aquel que indica una cantidad inexacta o imprecisa del sustantivo al que acompañan.
* Determinante interrogativo y/o exclamativo: aquel que acompaña al sustantivo en las oraciones interrogativas o exclamativas.
* Adjetivo especificativo: aquel tipo de adjetivo que expresa una cualidad que permite distinguir a ese ser u objeto de otro u otros.
* Adjetivo explicativo: aquel tipo de adjetivo que indica una característica obvia del sustantivo, por lo que no permite diferenciarlo de otros.
* Grado: cada una de las diferentes formas en que el adjetivo expresa la intensidad de la cualidad del sustantivo. Se reconocen tres, a saber, positivo, comparativo y superlativo.
* Grado comparativo: aquel que permite comparar esa cualidad del sustantivo con la de otros. Puede ser de igualdad (tan + adjetivo + como), de superioridad (más + adjetivo + que) o de inferioridad (menos + adjetivo + que).
* Grado superlativo: aquel que presenta la cualidad del sustantivo en su nivel máximo. Puede ser absoluto (muy + adjetivo; adjetivo + ísimo) o relativo (el / la + más / menos + adjetivo + de).
* Adverbio: Palabra invariable (sin género -no es masculina ni femenina- ni número -no es singular ni plural-) que complementa al verbo (y, en ocasiones, al adjetivo o a otro adverbio), y que indica tiempo, lugar, modo, cantidad, afirmación, negación o duda.* Preposición: Palabra invariable que relaciona entre sí palabras y, en ocasiones, oraciones.
* Conjunción: Palabra invariable que une oraciones y/o palabras. Existen varios tipos, a saber, copulativas, disyuntivas, adversativas, condicionales y causales.
* Persona: Aquella información gramatical aportada por la desinencia que nos indica si la acción es llevada a cabo por el hablante (1ª), el oyente (2ª) o una persona ajena al hablante y el oyente (3ª).
* Número: Aquella información gramatical aportada por la desinencia que nos indica si la acción es llevada a cabo por una (singular) o varias personas (plural).
* Tiempo: Aquella información gramatical aportada por la desinencia que nos indica cuándo se realizó la acción.
* Modo: Aquella información gramatical aportada por la desinencia que nos indica la actitud del hablante frente a la acción del verbo. Existen tres, a saber, indicativo, subjuntivo e imperativo.
* Indicativo: Modo del verbo que expresa que la acción ha sucedido, sucederá o está sucediendo realmente, con total seguridad.* Subjuntivo: Modo del verbo que expresa que la acción puede que suceda, es decir, no es completamente seguro que ésta ocurra. Se emplea, fundamentalmente, para casos hipotéticos, así como para expresar dudas y deseos
* Imperativo: Modo del verbo que se utiliza exclusivamente para las órdenes o ruegos.

















