miércoles, 20 de mayo de 2026

2º ESO: La argumentación

Uno de los últimos tipos de texto que vais a estudiar este año es la argumentación. ¿Y en qué consiste un texto argumentativo? Pues básicamente en esto:



En este vídeo, el famoso 'youtuber' Loulogio ha expuesto su opinión sobre la película Drácula: la leyenda jamás contada, dejando bastante claro, a través de distintos ejemplos y razonamientos, que el filme es bastante malo, con varias lagunas en su argumento y momentos realmente vergonzosos para el espectador. Y no solo se ha limitado a compartir lo que piensa, sino que ha intentado, claramente, convencer a sus suscriptores de lo terrible que es esta cinta. Eso es un texto argumentativo, el cual, por tanto, podemos definir como aquel en el que el emisor defiende su opinión sobre un tema en concreto y procura convencer al receptor de que dicha opinión es correcta.

Esta vídeo-crítica de Loulogio también nos puede servir para distinguir las dos partes más importantes que componen todo texto argumentativo, a saber:

1) La tesis, que es la idea principal u opinión que se quiere defender en la argumentación. En este caso, la tesis sería, evidentemente, que esa película es pésima.

2) El cuerpo argumentativo, que es donde aparecen los argumentos, esto es,
las razones que el emisor esgrime para defender su opinión.
 Por ejemplo, algunos de los argumentos que aparecen en el vídeo serían que es un delito pagar por ver la película; que resulta absurdo que el ejército turco ataque con los ojos; que no tiene sentido que el protagonista diga que es bueno cuando presume de asesinar a miles de personas...

En algunos textos argumentativos (que no en todos) podemos identificar una tercera parte, la conclusión, que es una idea final con la que se cierra el texto.

En función de dónde aparezca la tesis, podemos diferenciar dos clases de argumentación:

A) La deductiva, si la tesis se encuentra al principio del texto, como sucede en el vídeo de Loulogio.

B) La inductiva, si la tesis se halla al final de la argumentación, como, por ejemplo:



En este caso, otro famoso 'youtuber', El Rubius, explica, primero, lo que le ha ocurrido en una entrevista con un periodista. Y, tras aportar toda la información necesaria, presenta al final su tesis: no hay que fiarse de lo que pongan los medios de comunicación.

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¿Y cómo escribimos una argumentación? Para hacerlo bien, debemos servirnos de las siguientes herramientas lingüísticas:

* Los verbos, a diferencia de la exposición, suelen estar en primera persona para así expresar lo que piensa o siente el emisor.

* El lenguaje ha de ser connotativo, es decir, ha de permitir al emisor exponer su opinión sobre el asunto. Para ello, se emplean verbos como 'opinar', 'pensar' o 'creer'; adjetivos y adverbios valorativos en abundancia ('bueno', 'horrible', 'mal', 'fantástico'...); o expresiones como 'es necesario', 'tenemos que', etcétera.

* Aunque aparezcan oraciones enunciativas primordialmente, también son frecuentes las exclamativas, las interrogativas o las dubitativas.

* De cara a organizar adecuadamente el texto, hay que emplear conectores discursivos: 'por ejemplo', 'en conclusión', 'sin embargo'...

Si queréis preguntar algo, ya sabéis que disponéis de los comentarios.

4º ESO: La Generación del 27: Cernuda y Alberti

Si bien los autores tratados en la entrada anterior son excepcionales, no cabe duda que no eran los mayores talentos de la Generación del 27. Ese honor le corresponde a tres talentos andaluces de los que vamos a hablar en las dos próximas entradas, a saber, Rafael Alberti, Luis Cernuda y, sobre todo, Federico García Lorca.

Rafael Alberti nació en El Puerto de Santa María (Cádiz), donde vivió una infancia despreocupada y muy feliz. El poeta siempre echaría de menos aquellos maravillosos años que vivió en su querido pueblo, el cual tuvo que abandonar con apenas 15 años para trasladarse a Madrid. Si bien allí pudo desplegar todo su talento como pintor, primero, y luego como poeta, Alberti siempre echó en falta el mar, y así lo reflejó en su primer poemario, Marinero en tierra, por el que recibió el Premio Nacional de Poesía en 1924:



El mar estará bien presente en su obra, convirtiéndose en un claro símbolo de todo lo que ha perdido el poeta en su vida: su niñez, su inocencia, su felicidad... Por consiguiente, el tono empleado por Alberti en sus escritos siempre será nostálgico y melancólico, fuertemente inspirado en su propia biografía y sus propias vivencias, las cuales no fueron nada sencillas. A fin de cuentas, Alberti, activista político y reconocido republicano y comunista (fue miembro del PCE durante la II República), debió huir, primero, de España, después de la victoria de Franco y el bando nacional en la Guerra Civil; y, después, de Europa ante la amenaza de la Alemania nazi. Estas experiencias lo marcaron profundamente, no solo por la pérdida total de su hogar (al que pensó que jamás regresaría), sino, sobre todo, por todos los horrores que tuvo que contemplar y el surgimiento imparable de un fascismo que mataba y torturaba a los que pensaban como él.

Su tono melancólico, por tanto, no solo no desaparece, sino que se reafirma en estas oscuras décadas de su vida:


La soledad, la angustia vital, el arrepentimiento por los errores cometidos... Muchos son los temas que toca Alberti en este poema, uno de los más famosos de su repertorio; y más son las interpretaciones que se han hecho del mismo: que simboliza la trayectoria sociopolítica de España, que habla de un desamor, etc. Lo que sí podemos apreciar claramente es una evolución en su producción poética, puesto que, aunque sigue apostando por el verso en arte menor (octosílabo) y los recursos típicos de la poesía popular (repeticiones, estribillo), se vislumbra un mayor simbolismo y un estilo más cercano a las Vanguardias, más complejo de entender. Esa transformación concluirá con su siguiente obra, Sobre los ángeles:



En esta obra, como podéis ver, Alberti abandona por completo el neopopularismo para centrarse en el Surrealismo y el verso libre. Los temas también cambian: las referencias autobiográficas desaparecen y son sustituidas por asuntos humanitarios. A fin de cuentas, el poeta gaditano muestra, con cierta desesperanza, su compasión por los pobres, los desplazados, los exiliados... Es decir, por aquellos que lo han perdido todo por culpa de la guerra y el odio, igual que él. 

Alberti, con todo, tuvo más suerte que otros refugiados o exiliados. Vivió tranquilamente en Latinoamérica (en Chile fue acogido por el mismísimo Pablo Neruda) e Italia hasta que, en 1977, con la muerte de Franco, pudo por fin regresar a España. Fue uno de los pocos expatriados que logró volver a casa. Incluso fue elegido para el Congreso de los Diputados (dentro del PCE) y premiado con el Premio Cervantes, el más importante de las letras españolas. Sin embargo, para él su mayor logro fue volver a su hogar, al Puerto de Santa María, donde descansa en paz en su mar.

Menos fortuna tuvo Luis Cernuda. Alumno de Pedro Salinas en la Universidad de Sevilla y oyente en el homenaje a Góngora en el Ateneo en 1927, al poeta sevillano le marcó, a todos los niveles, su homosexualidad, por la que incluso se vio obligado a huir al exilio (además de por su apoyo a la II República) tras la victoria franquista. Sin embargo, Cernuda nunca ocultó su condición e incluso la plasmaba de forma muy velada en sus poemas, en los cuales el amor es el tema principal:


El amor en Cernuda es un sentimiento pasional absoluto, capaz de conseguir cualquier cosa. Por ejemplo, en este poema revela claramente que su amor sobrevivirá a la mismísima muerte (como en su día dijese Quevedo), e incluso al olvido, al sentimiento más opuesto que pueda existir frente al amor. Todo ello permite al poeta expresar lo que siente por su ser amado, unas emociones que, por desgracia, no podrán hacerse nunca realidad. Cernuda es consciente del tiempo en el que vive y sabe que su homosexualidad nunca será aceptada. Por tanto, jamás podrá amar con absoluta libertad a nadie. Esa frustración se traducirá en un tono melancólico que presidirá muchos de sus poemas:



En estos dos ejemplos también habéis podido vislumbrar otras características de Cernuda, como su erotismo (aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos//proclama ante los hombres la verdad ignorada); su desbordante sentimiento de soledad frente a un mundo que no lo comprende ni lo acepta; y, especialmente, su ansia de libertad. Cernuda deseaba la libertad por encima de todo y, al no hallarla en la sociedad, en el mundo de los hombres, se refugia en la naturaleza. Por ello, en sus poemas aparecen múltiples referencias a elementos naturales, como el mar, las nubes, el cielo, la noche... En estos puede, por fin, ser él mismo, puesto que el paisaje lo acepta como es y no califica sus sentimientos como algo erróneo.

En cuanto a su estilo, casi desde el principio Cernuda se decantó por el verso libre. El Surrealismo fue el movimiento que más influyó en él, si bien es cierto que lo empleó de una forma más atenuada. Es decir, sus poemas no llegan a ser tan herméticos ni tan complejos como los de Aleixandre u otros surrealistas. Valga como ejemplo esta elegía que le dedicó a Federico García Lorca:

martes, 19 de mayo de 2026

2º ESO: Los subgéneros líricos

En este trimestre hemos seguido con la lírica, por lo que, para facilitaros el estudio, voy a recopilar todo lo que sabéis sobre este género literario en una entrada. Para empezar, os recuerdo que:

1) La métrica consiste en comprobar cuántas sílabas posee cada verso. Este es el primer paso que hay que dar a la hora de analizar un poema.

2) La sinalefa me permite unir dos sílabas para convertirlas en una sola. ¿Cuándo puedo hacer una sinalefa? Pues cuando una sílaba acaba en vocal y la siguiente empieza también por vocal (Cie - rra - el); para unir la conjunción 'y' con una sílaba que termine o empiece por vocal (y - e - se; e - se - y); o cuando una sílaba acaba en vocal y la siguiente presenta una 'h' muda (a - quí - hu - bie - ra).

3) Si la última palabra de un verso es aguda o monosílaba, le añado una sílaba al resultado final de mi recuento; y si, por el contrario, la última es esdrújula o sobresdrújulale resto una.

4) Los hiatos SE RESPETAN.

5) No es obligatorio hacer las sinalefas. Si, para que todos los versos tengan la misma medida, tengo que prescindir de alguna, puedo hacerlo.


6) Una vez analizada la métrica, hay que ver qué versos riman entre sí (lo que indicamos con una letra mayúscula -si son de arte mayor- o minúscula -si son de arte menor) y, por último, el tipo de rima (consonante o asonante).

Tenéis más información al respecto en esta entrada. Leedla bien, que os puede resultar de mucha utilidad.  

Acto seguido, hemos estudiado los subgéneros líricos, esto es, las diferentes clases de poemas que puede haber en función de su tema y su intencionalidad. En este sentido, hemos de destacar los siguiente subgéneros:

* Sátira: poema de tono humorístico, en el que el autor se burla de una persona, la sociedad en general, el comportamiento de la gente, sus ambiciones, sus deseos, etcétera. Consiste, por tanto, en una composición lírica que pretende criticar con ingenio y buen humor. Un buen ejemplo nos lo proporciona Francisco de Quevedo, célebre poeta español del Siglo de Oro:

Érase un hombre a una nariz pegado, 
Érase una nariz superlativa, 
Érase una alquitara medio viva, 
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado. 
Érase un elefante boca arriba, 
Érase una nariz sayón y escriba, 
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera, 
Érase una pirámide de Egito, 
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito, 
Frisón archinariz, caratulera, 
Sabañón garrafal morado y frito.

En este poema, Quevedo se está burlando de su gran enemigo, el insigne poeta Luis de Góngora, incidiendo en que posee mucha nariz, igual que los judíos, que eran despreciados, e incluso perseguidos, en aquella época.

* Elegía: poema que se emplea para expresar el dolor que el poeta siente por la muerte o desaparición de un ser querido, ya sea un familiar, un amigo... La nostalgia, la compasión y la tristeza son los sentimientos predominantes en estas composiciones, como podemos ver en este poema de Miguel Hernández:

Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

Este es el poema que Hernández dedicó a su gran amigo Ramón Sijé, al que conocía desde su juventud y con el que compartía su pasión por la literatura. Hernández siente tanto su muerte que casi hubiera preferido morir él antes, demostrando su odio a la Muerte, a la que no perdona por llevárselo.

* Égloga: poema que narra historias de amor protagonizadas por pastores, quienes se encuentran en una naturaleza bucólica, esto es, ideal, paradisíaca, hermosa... Garcilaso de la Vega, uno de nuestros mejores poetas del Renacimiento, nos legó algunas de las mejores églogas en castellano, como, por ejemplo, esta que podéis leer a continuación:

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,                   
(de pacer olvidadas) escuchando.

* Oda: poema que se emplea para rendir homenaje a una persona, una cosa, un animal... A lo que sea, en verdad. En las odas, el poeta ensalza las virtudes de la criatura u objeto que quiere alabar, expresando su admiración por él o ella. En el siguiente ejemplo, Pablo Neruda, poeta chileno y premio Nobel de Literatura, dedica una curiosa oda a la sandía:


¡Cofre de agua, plácida 
reina 
de la frutería, 
bodega 
de la profundidad, luna 
terrestre! 
¡Oh pura, 

en tu abundancia 
se deshacen rubíes 
y uno 
quisiera 
morderte 
hundiendo 
en ti 
la cara, 
el pelo, 
el alma! 

Y esto es todo lo que vamos a estudiar de lírica este año. ¿Alguna duda? ¡Pues a los comentarios!

lunes, 18 de mayo de 2026

4º ESO: La Generación del 27

En el primer tercio del siglo XX, España vivió una etapa algo convulsa, con sucesivas crisis económicas y políticas. Sin embargo, a nivel intelectual, artístico y cultural, posiblemente fue una de las más espléndidas de nuestra historia. De esta forma, en 1906 Ramón y Cajal ganó el premio Nobel de Medicina; el nacionalismo musical da lugar a los mayores genios de la partitura en nuestro país, como Isaac Albéniz, Manuel de Falla o Joaquín Rodrigo; Ortega y Gasset, el mayor filósofo nacido en nuestras fronteras, impulsa el Novecentismo; aparece Pablo Picasso, considerado como el mejor pintor de la historia de la Humanidad, que irá seguido de otro gran genio como Salvador Dalí...

La literatura, por supuesto, no se queda atrás. De hecho, esta etapa está considerada como la Edad de Plata de nuestras letras. A fin de cuentas, en estas primeras décadas del siglo XX, la Generación del 98, con Unamuno, Valle-Inclán y Machado a la cabeza, sigue plenamente activa; son los años en los que Juan Ramón Jiménez va experimentando en su poesía hasta transformarla en la versión pura y desnuda que él deseaba; aparecen vanguardias como el creacionismo y el ultraísmo... Y todavía quedaba por llegar un grupo de jóvenes talentos que conformaron la última gran generación literaria de España. Nacidos muchos de ellos en Andalucía (o vinculados a esta tierra), fueron los verdaderos responsables de asentar las vanguardias en la literatura española, así como de recuperar la lírica popular y revitalizar el Barroco. Se trata de la Generación del 27.

¿Por qué recibieron este nombre? Del mismo modo que la catástrofe de Cuba unió a los Unamuno, Machado y compañía, hubo un evento que hizo lo propio con estos poetas, el cual tuvo lugar en Sevilla, más concretamente en el Ateneo de la capital andaluza. Esta entidad cultural (que, a día de hoy, sigue existiendo) organizó en diciembre de 1927 un acto en conmemoración por el tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora. El poeta cordobés, por aquel entonces, apenas estaba reconocido por la crítica literaria. De ahí que se pusiera en marcha este homenaje literario, con el objetivo de reinvidicar su figura y su aportación a las letras españolas. El famoso torero Ignacio Sánchez Mejías (quien poseía una gran inquietud cultural) fue el encargado de financiarlo y reunir, de paso, a algunos amigos suyos que vivían en Madrid (en la famosa Residencia de Estudiantes, donde se hallaban Dalí, Luis Buñuel -primer gran director del cine español-, Severo Ochoa -segundo premio Nobel de Medicina-...), todos ellos jóvenes y excelentes poetas. A ellos se unieron otros que residían en Sevilla y ya publicaban gracias a la revista MediodíaAsí se constituyó la Generación del 27.

Aunque, en un principio, Góngora fue el gran protagonista de aquel acto, pronto estos escritores coparon toda la atención con la lectura de sus propios poemas. El público asistente tuvo el placer de escuchar, por primera vez, a 
Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Gerardo Diego, Jorge Guillén o Dámaso Alonso. Pronto se unirían a ellos talentos de la talla de Vicente Aleixandre, Pedro Salinas, Manuel Altolaguirre y Emilio Campos. La amistad forjada en esos días jamás se perdió y supuso la argamasa de una Generación literaria cuyas características primordiales fueron las siguientes:


1.- 
Sienten una profunda admiración por la literatura popular y tradicional del Romancero (neopopularismo), así como por la obra poética de Luis de Góngora y otros autores clásicos (Jorge Manrique, San Juan de la Cruz).

2.- A pesar de lo anterior, es una Generación que cultiva las Vanguardias (en especial el Surrealismo) para explorar y hallar un nuevo lenguaje poético que sea adecuado para expresar su visión de la realidad.

3.- Influidos por Juan Ramón Jiménez, tratarán de eliminar todo lo que pueda entorpecer la belleza de un poema (métrica, rima) y se centrarán en buscar la belleza por medio del lenguaje, las imágenes, la metáfora pura, las repeticiones...

4.- Usan toda clase de estrofas, desde las relacionadas con la lírica popular (romance, copla) hasta las clásicas (sonetos, tercetos), pasando por el verso libre de las Vanguardias (sin rima, ni métrica).

No obstante, y a diferencia de la Generación del 98 (que era algo más uniforme a nivel temático y estético), la del 27 se destaca, sobre todo, por que cada autor desarrolla un estilo muy personal, que lo distingue de los demás. Por ello, en esta entrada (y las dos siguientes), vamos a estudiar cómo era la poesía de cada miembro de este insigne grupo de autores, comenzando por Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén y Gerardo Diego.

PEDRO SALINAS

Catedrático de Literatura en la Universidad de Sevilla (donde trabajó hasta 1929, siendo profesor de Luis Cernuda), Pedro Salinas está considerado como el poeta del amor de la Generación del 27 gracias a su obra cumbre, La voz a ti debida. Dirigida al amor de su vida (la estadounidense Katherine Whitmore), en esta colección de poemas Salinas expresa el profundo amor que siente por su amada, a la que considera un ser ideal e inalcanzable, un ser del que procede toda la belleza del mundo. Por eso mismo, cuando la amada lo elige a él como su amante, su vida cobra por fin un sentido que se perderá en cuanto la amada desaparezca de su existencia. Salinas emplea en sus poemas el verso blanco, es decir, un verso que carece de rima, pero sí posee métrica. En este sentido, apostará por el heptasílabo:

Miedo. De ti. Quererte
es el más alto riesgo.
Múltiples, tú y tu vida.
Te tengo, a la de hoy; 
ya la conozco, entro 
por laberintos, fáciles
gracias a ti, a tu mano.
Y míos, ahora, sí.
Pero tú eres
tu propio más allá,
como la luz y el mundo:
días, noches, estíos,
inviernos sucediéndose.
Fatalmente, te mudas
sin dejar de ser tú,
en tu propia mudanza,
con la fidelidad
constante del cambiar.

Di: ¿podré yo vivir
en esos otros climas,
o futuros, o luces
que estás elaborando,
como su zumo el fruto,
para mañana tuyo?
¿O seré sólo algo
que nació para un día
tuyo (mi día eterno), 
para una primavera
(en mi florida siempre),
sin poder vivir ya
cuando lleguen
sucesivas en ti,
inevitablemente,
las fuerzas y los vientos
nuevos, las otras lumbres, 
que esperan ya el momento
de ser, en ti, tu vida?

VICENTE ALEIXANDRE

Nacido en Sevilla, Vicente Aleixandre gozó del honor de ser el cuarto escritor español en obtener el premio Nobel de Literatura (después de Echegaray, Benavente y Juan Ramón Jiménez). Su aportación a la poesía sin duda lo merece. Hasta el mismo Luis Cernuda confesó que "su verso no se parece a nada". Profundamente imbuido en el Surrealismo, en La destrucción o el amor desplegó todo su talento para hablar, por medio del verso libre, del amor como fuerza que se opone a la muerte (o que la complementa). En sus poemas incluso se desprende cierto erotismo (al hablar de los cuerpos de los amantes fundiéndose) y, sobre todo, un profundo pesimismo que, con el paso de los años, irá superando:

Sí, te he querido como nunca.
¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima,
si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,
cerrar los ojos a, lo oscuro presente
para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo?

Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un agua,
renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen,
pelada roca donde se refleja mi frente
cruzada por unos pájaros cuyo sentido ignoro.

No quiero asomarme a los ríos donde los peces colorados con el rubor de vivir,
embisten a las orillas límites de su anhelo,
ríos de los que unas voces inefables se alzan,
signos que no comprendo echado entre los juncos.

No quiero, no; renuncio a tragar ese polvo, esa tierra dolorosa, esa arena mordida,
esa seguridad de vivir con que la carne comulga
cuando comprende que el mundo y este cuerpo
ruedan como ese signo que el celeste ojo no entiende.

No quiero no, clamar, alzar la lengua,
proyectarla como esa piedra que se estrella en la frente,
que quiebra los cristales de esos inmensos cielos
tras los que nadie escucha el rumor de la vida.

Quiero vivir, vivir como la hierba dura,
como el cierzo o la nieve, como el carbón vigilante,
como el futuro de un niño que todavía no nace,
como el contacto de los amantes cuando la luna los ignora.

Soy la música que bajo tantos cabellos
hace el mundo en su vuelo misterioso,
pájaro de inocencia que con sangre en las alas
va a morir en un pecho oprimido.

Soy el destino que convoca a todos los que aman,
mar único al que vendrán todos los radios amantes
que buscan a su centro, rizados por el círculo
que gira como la rosa rumorosa y total.

Soy el caballo que enciende su crin contra el pelado viento,
soy el león torturado por su propia melena,
la gacela que teme al río indiferente,
el avasallador tigre que despuebla la selva,
el diminuto escarabajo que también brilla en el día.

Nadie puede ignorar la presencia del que vive,
del que en pie en medio de las flechas gritadas,
muestra su pecho transparente que no impide mirar,
que nunca será cristal a pesar de su claridad,
porque si acercáis vuestras 
manos, podréis sentir la sangre.

JORGE GUILLÉN

Otro ilustre habitante de la Residencia de Estudiantes (donde conoció a Lorca y Alberti), también trabajó como profesor de Literatura en la Universidad de Sevilla, si bien su mayor vinculación con Andalucía la tuvo con Málaga, donde residió desde finales de los 50 hasta su muerte. Frente al pesimismo de Aleixandre, Guillén es conocido por su optimismo absoluto ante la vida y el mundo, incluso a pesar de la Guerra Civil, la dictadura, la II Guerra Mundial, etc. Esto, por supuesto, le granjeó muchas críticas a lo largo de su vida. De su producción cabe destacar también que fue el más firme seguidor de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez. Por ello, apostó firmemente por un estilo que suprimía la acción (apenas empleaba verbos) y expresaba tanto mensaje como le fuera posible con el menor número de palabras. De ahí que utilizase muchos sustantivos o adjetivos sustantivados, así como el verso octosílabo y la rima consonante:

¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben. El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén.

GERARDO DIEGO

Este cántabro fue un maestro en el arte de conjugar la literatura clásica con las Vanguardias. De este modo, en su haber lucen sonetos, décimas o romances, al estilo del Siglo de Oro (Góngora, el Romancero); y también poemas completamente innovadores y experimentales, basados en el ultraísmo o el creacionismo. Sus temas también son de lo más variopintos, hablando del amor, el paisaje, los toros, la música, la religión... A él se le debe uno de los mejores sonetos en castellano, a saber, El ciprés de Silos

Enhiesto surtidor de sombra y sueño 
que acongojas el cielo con tu lanza. 
Chorro que a las estrellas casi alcanza 
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño, 
flecha de fe, saeta de esperanza. 
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, 
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme, 
qué ansiedades sentí de diluirme 
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos, 
ejemplo de delirios verticales, 
mudo ciprés en el fervor de Silos. 

martes, 12 de mayo de 2026

2º ESO: Los complementos verbales (IV): el complemento directo

EL COMPLEMENTO DIRECTO

* Definición: aquel complemento del predicado verbal que indica qué o quién recibe directamente la acción del verbo. Ejemplo:

Homer golpeó al señor Burns en la cara.

"Al señor Burns" es un sintagma preposicional que nos revela quién ha recibido directamente la acción de "golpear" ejecutada por el sujeto (Homer). Por tanto, es complemento directo.

Este complemento es exclusivo de los predicados verbales, por lo que JAMÁS aparecerá en uno nominal.

* ¿Qué sintagmas pueden actuar como CD? Solo DOS TIPOS:

1) Un sintagma nominal: Homer regaló un saxofón a Lisa. / "Un saxofón" es un sintagma nominal que nos muestra qué objeto ha recibido directamente la acción de "regalar", realizada por Homer (el sujeto).

2) Un sintagma preposicional que empieza SIEMPRE por la preposición A: Voy a matar a Moe/ "A Moe" es un sintagma preposicional que empieza por la preposición a; y que nos muestra quién recibe directamente la acción de "matar", realizada por el sujeto (yo, que está omitido).

* Pruebas: podemos realizar tres. Os las pongo de mayor fiabilidad a menor:

A) Pasar la oración a pasiva. Aquel sintagma que, en la voz pasiva, sea el sujeto, será el CD en voz activa. Veámoslo más claro en el siguiente ejemplo:
                                                           
                                               S (SN)       PV  (SV)   
Homer besa a Marge.
             N       N      (S.prep.)       

¿Cuál es el CD de esta oración? "A Marge", ya que, si paso esta oración a pasiva:

Marge es besada por Homer.

"A Marge" se ha transformado en el sujeto de la oración pasiva, por lo que, en la voz activa, será el CD. Veamos otro ejemplo:

Homer regaló un saxofón a Lisa.

PASIVA

Un saxofón fue regalado por Homer a Lisa.

En este caso, el sintagma preposicional "a Lisa" no sería el CD, ya que, al transformar la oración en una pasiva, el sujeto no era Lisa, sino "un saxofón", por lo que ese será nuestro CD.

B) Sustituir lo que creo que es CD por los pronombres personales lo, la, los, las, que SIEMPRE van a actuar en las oraciones como CD. Por ejemplo:


Homer besa a Marge = Homer la besa.

Dado que podemos sustituir el sintagma "a Marge" por el pronombre la, "a Marge" será, con toda seguridad, el CD de esta oración.

C) Preguntar al verbo qué hace el sujeto. Por ejemplo: 

Homer regaló un saxofón a Lisa. = ¿Qué regaló Homer? "Un saxofón", por lo que ese es el CD.

Homer besa a Marge. = ¿Qué besa Homer? "A Marge", por lo que ese es el CD.

EJEMPLOS

Homer abraza a Lenny.

Teniendo en cuenta que el sujeto es "Homer" y el predicado verbal "abraza a Lenny", tan solo nos queda saber qué función cumple el sintagma preposicional "a Lenny". Para ello, vamos a realizar las tres pruebas del CD, por si cumpliera dicha tarea:

1) ¿Qué abraza Homer? "A Lenny", puesto que Lenny es el que recibe directamente el abrazo de Homer. No obstante, esta pregunta, aquí, no nos sirve de mucho (quizá sigamos confundiéndolo con un CI), así que veamos el resto de pruebas.

2) Homer abraza a Lenny = Homer lo abraza. Se puede reemplazar perfectamente "a Lenny" por el pronombre personal lo, por lo que "a Lenny" es, con toda seguridad, CD.

3) Pero si todavía tuviésemos dudas, hagamos la prueba definitiva: pasar la oración a pasiva. En este caso:

Homer abraza a Lenny = Lenny es abrazado por Homer.

"A Lenny", en la pasiva, se transforma en sujeto, por lo que en la voz activa es, 100% seguro, el CD.

Bart lanza piedras con su tirachinas.

Nuevamente, estamos ante un predicado verbal, cuyo núcleo es "lanza", mientras que el sujeto es "Bart". Localicemos ahora el CD:

1) ¿Qué lanza Bart? "Piedras". Ese es el CD.

2) Bart lanza piedras con su tirachinas = Bart las lanza con su tirachinas. Nuevamente, se puede sustituir este sintagma nominal por el pronombre la, por lo que no hay duda: es el CD.

3) Vamos, por último, a pasar la oración a pasiva:

Bart lanza piedras con su tirachinas. = Piedras son lanzadas por Bart con su tirachinas.

"Piedras" se convierte en el sujeto de la pasiva, por lo que, en la oración activa, será el sujeto.

¿Preguntas? Seguro que hay muchas, así que, ¡a los comentarios!