El rincón de las letras
Para alumnos desde 1º a 4º de ESO
martes, 21 de abril de 2026
4º ESO: La lírica de Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón tuvo la suerte de nacer en una familia acomodada, dueña de un exitoso negocio de vinos. Su padre, Víctor Jiménez, era el que lo dirigía y soñaba con que su hijo, quien estaba obteniendo unas notas excelentes, siguiera sus pasos. Lamentablemente para él, las aspiraciones de Juan Ramón eran otras. Si bien empezó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla (obligado por su padre), pronto la abandonó para dedicarse a sus verdaderas pasiones: la pintura y, sobre todo, la poesía. Comenzó incluso a publicar sus poemas en Madrid con cierto éxito, un prometedor comienzo que se vio bruscamente interrumpido en 1900.
Aquel año se produjo una tragedia que lo marcó para siempre: la muerte de su padre. Aquel suceso lo dejó completamente trastornado. Juan Ramón nunca se perdonó que no llegara a arreglarse con él antes de su fallecimiento. A su vez, creció en él una profunda tanatofobia (miedo a la muerte), que lo obsesionó hasta el punto de que fue necesario ingresarlo en un sanatorio. Profundamente deprimido y devastado, también tuvo que sufrir la ruina de su familia, que lo perdió todo después de la muerte de Víctor Jiménez. De hecho, el mismo Juan Ramón tuvo que abandonar el hospital y regresar a casa para recuperarse. Allí vivió voluntariamente encerrado durante años.
Ese período tan triste, con todo, fue el de mayor producción del poeta onubense, con cerca de 20 obras publicadas, entre las que destacan Arias tristes (1902), Jardines lejanos (1904), Elegías (1907), La soledad sonora (1908), Poemas agrestes (1910)...:
Como se puede apreciar, la tristeza y la melancolía inundan todo este poema. Los modernistas, si recordáis, se centraban de nuevo en la expresión de sus sentimientos, y eso, precisamente, es lo que hace Juan Ramón Jiménez: desahogar la profunda pena que siente por culpa de los avatares del destino. Y no es esta la única característica del Modernismo presente en este texto, puesto que, a su vez, recurrirá a los símbolos para expresar dichas sensaciones, más concretamente al parque (aunque, en otros muchos poemas, será el jardín). Este paraje natural representará al corazón de Juan Ramón Jiménez y sus emociones de pesar, nostalgia, angustia, amor...
En sus inicios, como buen modernista, apostó decididamente por el verso alejandrino y la rima consonante. Sin embargo, ya os habréis dado cuenta de que, en este poema, no se respeta nada de eso. Los versos tienen todos la misma medida, cierto es; pero ninguno es de 14 sílabas. A medida que pasa el tiempo, Juan Ramón, por influencia de Bécquer, va acortando sus versos hasta decantarse (como el poeta sevillano) por los octosílabos y la rima asonante en los pares. Al lenguaje le va pasando algo muy parecido: de emplear uno especialmente recargado (como dictaba el Modernismo) pasa a usar uno culto, pero un poco más sencillo.
A esta primera etapa de clara influencia modernista se la conoce como sensitiva, y duró hasta 1915. Fue entonces cuando se produjo un cambio fundamental en su carrera, que reflejó en este poema:
Al principio, Juan Ramón Jiménez amó la poesía, adornada con los "ropajes", es decir, las características típicas del Modernismo (lenguaje recargado, símbolos, sensualidad). No obstante, poco a poco el onubense sentía que este movimiento encorsetaba demasiado a la lírica; y que, en consecuencia, debía dar de lado todo lo modernista para hallar una poesía "desnuda", pura y libre de cualquier exigencia métrica, temática... Y eso, precisamente, es lo que hará Juan Ramón. Se olvidará por completo del Modernismo y apostará por encontrar un estilo propio que le permita expresar su propia y particular sensibilidad. Las vanguardias, el Novecentismo y la poesía anglosajona le influirán de forma decisiva en este sentido:
Como podéis apreciar, el verso es libre, es decir, no sigue ninguna regla de métrica ni de rima, a diferencia de la etapa anterior. El lenguaje, asimismo, es mucho más sencillo y directo, si bien las ideas que trata de transmitir son más complejas. Sí mantendrá en sus escritos los símbolos, decantándose ahora por el mar, que representa, por un lado, la soledad (uno de los temas principales de Juan Ramón Jiménez) y, sobre todo, el deseo de eternidad. El onubense seguía obsesionado con la muerte y, por ello, intenta encontrar una manera de eludirla, de alcanzar la inmortalidad, de trascender. Para ello, se vuelca activamente en su poesía, la herramienta, que, desde su punto de vista, le permitirá lograr tal objetivo; y por esa razón se fija en el mar como símbolo de algo vasto y enorme que permanece igual por los siglos de los siglos, igual que la eternidad.
A esta segunda etapa, que se llama intelectual, pertenece la que es, sin duda alguna, su mejor obra: Diario de un poeta recién casado (1916). Se trata de un libro experimental en el que se mezclan textos en verso con otros en prosa poética, en los que el mar como símbolo está siempre presente. Juan Ramón escribió este Diario en una de las etapas más felices de su vida, cuando se casó con su gran amor, Zenobia Camprubí, en Estados Unidos. Intelectual de renombre y activista por los derechos de la mujer, Camprubí resultó crucial en la obra de Juan Ramón, puesto que fue ella la que lo introdujo de pleno en la poesía en inglés, ayudándole incluso a traducir al español a Rabindranath Tagore, premio Nobel de literatura.
Este Diario de un poeta recién casado no fue, aun así, la primera incursión de Juan Ramón Jiménez en la prosa. De hecho, un par de años antes (aún en su etapa sensitiva) había publicado otro de sus libros más célebres, Platero y yo, escrito enteramente en prosa. No obstante, no se debe entender esta obra como un cuento o una novela al uso. Al contrario, se trata de un poema en prosa que carece de un hilo argumental definido. Juan Ramón se limita a recrear distintas escenas como si fuera un pintor, en las que describe con un lenguaje cuidado los paisajes de su Moguer natal, los cuales recorre a lomos de un simpático borriquillo llamado Platero. A este animal le unirá una tierna y cariñosa relación de amistad. A su vez, la naturaleza cobra una especial importancia en esta obra, mostrando Juan Ramón Jiménez su deseo de fundirse con ella y evadirse de la sociedad, a la que critica con cierta dureza.
Durante años, Juan Ramón Jiménez vivió felizmente con Zenobia en Madrid hasta el estallido de la Guerra Civil. No tuvo más remedio que exiliarse, recorriendo con su mujer distintos puntos de América (especialmente Estados Unidos) y trabajando como conferenciante y profesor universitario. El matrimonio se instalará finalmente en Puerto Rico, donde, en 1956, recibe la noticia de que se le ha otorgado el premio Nobel de Literatura, el tercero que se daba a nuestras letras. La alegría, con todo, no le dura demasiado: tres días después, Zenobia fallecía. Su pérdida lo hundió por completo, siguiéndola a la tumba apenas dos años después.
Por suerte, antes de eso, Juan Ramón logró alcanzar esa eternidad que tanto deseaba en su tercera y definitiva etapa, llamada suficiente o verdadera. Los poemas de este período serán especialmente complejos, como podéis comprobar en este ejemplo:
De su etapa anterior se mantienen el verso libre, los símbolos y las metáforas puras y abstractas, complicadas de entender. Con ellas, ya no solo persigue la eternidad, sino que la alcanza, poniéndose en contacto con Dios al que habla directamente. De hecho, incluso se identificará con Él, puesto que considerará que, por medio de su poesía, ha conocido al Creador y, de esa forma, ha conseguido él mismo construir un mundo de belleza similar al Universo. La divinidad, por tanto, está dentro de su alma y su obra. Dios deseado y deseante o Animal de fondo serán las obras más destacadas de este período.
Este fue el legado literario de Juan Ramón Jiménez al mundo cuando nos dejó en 1958. Sus restos, junto a los de su esposa, pudieron ser repatriados y enterrados en Moguer, donde descansa para toda la eternidad con su Platero y su talento inmortal:
2º ESO: Las estrofas poéticas
Además de saber cómo analizar la medida y la rima de unos versos, para este curso también deberéis indicar en vuestros análisis los tipos de estrofa. ¿Y qué es una estrofa? Una agrupación de versos que disponen de una medida y una rima preestablecidas y fijas. Existen muchos tipos diferentes en la literatura castellana, pero, por el momento, nos centraremos en los siguientes:
* Pareado: se trata de una estrofa de dos versos, que pueden ser de arte mayor (9 sílabas o más) o menor (8 sílabas o menos), con rima consonante o asonante. Por tanto, la mejor forma de reconocerlos es, simplemente, comprobando si el número de versos que tiene la estrofa es dos. Veamos un par de ejemplos:* Terceto: es la única estrofa de tres versos que vamos a estudiar este año. Se caracteriza por sus versos endecasílabos, su rima consonante y su estructura, que siempre es ABA (es decir, el primero rima con el tercero y el segundo queda suelto). Un ejemplo de terceto:
* Redondilla: son cuatro versos octosílabos de rima consonante, cuyo esquema siempre es abba (el primero rima con el último, y el segundo con el tercero). Un ejemplo de redondilla:
* Cuarteto: es muy similar a la redondilla. La rima es consonante y la estructura es la misma (ABBA), pero los versos son de arte mayor, generalmente endecasílabos. Veamos un ejemplo:
* Cuarteta: son cuatro versos octosílabos de rima consonante, en el que el primero rima con el tercero, y el segundo con el último. Es decir, sigue un esquema abab:
* Serventesio: es muy parecido a la cuarteta (rima consonante y esquema ABAB), pero sus versos no son octosílabos, sino endecasílabos. Vedlo en este ejemplo:
que tú debes seguir, 8a
siembra siempre el respeto 8-
y en tu vida sé feliz. 8a
jueves, 16 de abril de 2026
4º ESO: La lírica en la Generación del 98
La lírica, pues, se ponía al servicio de la Generación del 98 para tratar su preocupación por España y la búsqueda de su esencia, su alma. Así lo hará, por ejemplo, Miguel de Unamuno, quien, cómo no, se valía del paisaje de Castilla para expresar su anhelo de recuperar la gloria perdida de su patria:
El Cristo de Velázquez, Rosario de sonetos o Romancero del destierro son algunas de las piezas líricas más importantes de Unamuno, al que, aun así, no se le puede denominar como el gran poeta de la Generación del 98. Dicha consideración recaerá en un autor sevillano que resultará decisivo en el devenir de la literatura nacional. Nos referimos a Antonio Machado:
Nacido en la capital andaluza en 1875, Machado es, sin lugar a dudas, la voz lírica más trascendental de comienzos del siglo XX. Al igual que su hermano Manuel, su carrera como poeta se vio claramente influenciada en sus inicios por su amigo Rubén Darío, el Modernismo y la poesía francesa de finales del siglo XIX. De esta manera, en 1903 publicó Soledades, a la que siguió en 1907 Soledades, galerías y otros poemas, donde la estética modernista se aprecia con absoluta claridad, así como ciertas reminiscencias a la lírica popular (como ya sucedía en la producción de Manuel Machado), a Bécquer y a Rosalía de Castro:
Como podéis apreciar, el Modernismo anda presente en este texto, con sus imágenes sensoriales (perfumes de rosas, doblar de campanas), su búsqueda de la belleza por medio del lenguaje y, sobre todo, el intimismo, la expresión de sus sentimientos de melancolía y tristeza. Este será el tono general de Soledades, galerías y otros poemas, obra en la que Machado reflexionará, con evidente nostalgia y angustia, sobre el amor (ese que no pasa dos veces en la vida, como indica en este poema), sus sueños, sus recuerdos, el paso del tiempo, el sentido de la vida, su preocupación por la muerte o Dios. Es decir, sus temas ya recuerdan a los que estaban tratando Unamuno, Baroja o Azorín en sus novelas y ensayos.
Por aquel entonces, Antonio Machado ya trabajaba como profesor en Soria; y fue allí donde conoció al gran amor de su vida: Leonor Izquierdo. A pesar de la gigantesca diferencia de edad, en 1909 la pareja se casó y su matrimonio fue realmente feliz... Hasta que, mientras Machado estudiaba en París, ella contrajo una tuberculosis que, lamentablemente, acabó con su vida en 1912. Aquella tragedia sumió al poeta sevillano en una profunda crisis existencial y emocional que no llegó realmente a superar en lo que le quedó de vida.
En ese mismo año vería la luz su segunda gran obra, Campos de Castilla, una obra mucho más madura, depurada y comprometida a nivel político. El sevillano ya se había desprendido casi por completo de la estética modernista, apostando por un estilo más personal, cargado de sencillez y expresividad; y, al igual que los otros miembros de la Generación del 98, escogió Castilla (especialmente Soria) como símbolo y representación de la España de su tiempo. Machado recrea unos paisajes castellanos de gran belleza a pesar de su simpleza, una hermosura que contrasta con el atraso y la decadencia de sus gentes, carentes de moral y valores:
Eso sí, después de la muerte de Leonor, no fue España, sino su enorme tristeza la que ocupó sus escritos. Sus reflexiones sobre la vida y la muerte pudieron leerse, por ejemplo en sus Proverbios y cantares, una serie de poemas cortos y sentenciosos de entre los que destaca este célebre texto:
En este poema se aprecian varias de las características de la poesía de Machado. Para empezar, es evidente el estilo sencillo y directo; por otro lado, destaca el uso del verso octosílabo y la rima asonante (muy del gusto del hispalense); y, en último lugar, se aprecian dos de los símbolos (herencia modernista) fundamentales en la obra de Machado, a saber, el camino (que representa la vida y el paso del tiempo) y el mar (la muerte). Otros símbolos destacables en Machado serían el agua (si fluye, refleja la vida; si está estancada, quieta, la muerte), la fuente (origen de sueños e ilusiones), la tarde (reflexión y melancolía), el jardín (intimidad), el color blanco (la muerte), las galerías (pasadizos para conectar con el alma) o los sueños (conocimiento verdadero).
miércoles, 15 de abril de 2026
2º ESO: Los complementos verbales (III): el complemento agente
EL COMPLEMENTO AGENTE
En esta oración, el sujeto (Bart) no realiza la acción de castigar; al contrario, la recibe. Esto se debe a quela voz pasiva indica justo eso: que el sujeto padece la acción del verbo, y no la lleva a cabo.ACTIVA
Homer castigó con dureza a Bart.
martes, 14 de abril de 2026
4º ESO: Los valores del 'se'
En el campo de la sintaxis una de las cuestiones más complicadas es la de determinar para qué sirve el pronombre 'se' dentro de una oración. A fin de cuentas, este puede tener varios valores totalmente diferentes. Por ello, vamos a dedicar esta entrada a estudiar qué funciones puede cumplir y cómo distinguir una de otra.Para empezar, este año ya estudiasteis que los pronombres personales átonos (me, te, se, nos, os) pueden funcionar como complemento del verbo, ya sea como directo o indirecto. De cara a saber si se trata de uno u otro, recordad que, en un predicado verbal, lo primero que hay que hacer es localizar el CD. Para ello, sustituiremos en la oración el pronombre personal 'se' por 'lo' (o la, los o las), que siempre es CD. Si la oración resultante queda bien, 'se' (o me, te, nos u os) será CD:
2º ESO: La voz en los verbos
A principios de este año, estuvimos repasando cómo se analiza morfológicamente un verbo. En este sentido, estudiamos la conjugación, la persona, el tiempo, el modo y el aspecto. Todas estas informaciones las hemos ido analizando en nuestros ejercicios de morfología desde entonces. En cuanto a la voz, solo vimos los tipos que existían y cómo distinguirlos. Hoy nos vamos a adentrar en esta última información del verbo y entenderemos cómo se analiza.
Para ello, en primer lugar, recordemos que la voz es aquella información del verbo que señala si el sujeto está realizando la acción o si la recibe. Existen, por tanto, dos tipos:
* La voz pasiva, que es aquella que señala que el sujeto NO realiza la acción del verbo, sino que la recibe. Reconocer la voz pasiva es sumamente sencillo, puesto que siempre se forma, primero, con el verbo 'ser' y luego con otro verbo en participio:
INDICATIVO | ||||
Presente | Pretérito imperfecto | Pretérito perfecto simple | Futuro simple | Condicional simple |
Yo soy | era | fui | seré | sería |
Tú eres | eras | fuiste | serás | serías |
Él /ella es | era | fue | será | sería |
Nosotros somos | éramos | fuimos | seremos | seríamos |
Vosotros sois | erais | fuisteis | seréis | seríais |
Ellos son | eran | fueron | serán | serían |
Pretérito perfecto compuesto | Pretérito pluscuamperfecto | Pretérito anterior | Futuro compuesto | Condicional compuesto |
Yo he sido | había sido | Hube sido | Habré sido | Habría sido |
Tú has sido | Habías sido | Hubiste sido | Habrás sido | Habrías sido |
Él /ella ha sido | Había sido | Hubo sido | Habrá sido | Habría sido |
Nosotros hemos sido | Habíamos sido | Hubimos sido | Habremos sido | Habríamos sido |
Vosotros habéis sido | Habíais sido | Hubisteis sido | Habréis sido | Habríais sido |
Ellos han sido | Habían sido | Hubieron sido | Habrán sido | Habrían sido |
SUBJUNTIVO | ||
Presente | Pretérito imperfecto | Futuro simple |
Yo sea | fuera o fuese | fuere |
Tú seas | fueras o fueses | fueres |
Él /ella sea | fuera o fuese | fuere |
Nosotros seamos | fuéramos o fuésemos | fuéremos |
Vosotros seáis | fuerais o fueseis | fuereis |
Ellos sean | fueran o fuesen | fueren |
Pretérito perfecto compuesto | Pretérito pluscuamperfecto | Futuro compuesto |
Yo haya sido | hubiera o hubiesesido | Hubiere sido |
Tú hayas sido | hubieras o hubieses sido | Hubieres sido |
Él /ella haya sido | hubiera o hubiese sido | Hubiere sido |
Nosotros hayamossido | hubiéramos o hubiésemos sido | Hubiéremos sido |
Vosotros hayáis sido | hubierais o hubieseis sido | Hubiereis sido |
Ellos hayan sido | hubieran o hubiesen sido | Hubieren sido |
IMPERATIVO | ||
Presente | ||
Sé tú | Sed vosotros | |













