miércoles, 29 de noviembre de 2017

4º ESO: El Naturalismo

Mientras que el Realismo imperaba en la literatura europea a mediados del siglo XIX, en Francia una nueva corriente empezaba a surgir. Esta, aun así, no se oponía en absoluto a la estética realista. Todo lo contrario: no solo respetó sus preceptos y sus características, sino que las llevó al extremo con el objetivo de demostrar (y denunciar) las contradicciones y los defectos de la sociedad burguesa y la economía capitalista. Este nuevo movimiento literario, coetáneo del Realismo, se llama Naturalismo.

Su impulsor fue el periodista y escritor francés Émile Zola, muy conocido por el caso Dreyfuss, en el que se implicó decididamente para defender la inocencia de Alfred Dreyfuss, un militar de origen judío acusado injustamente de espionaje. Para evitar su condena a muerte, publicó una serie de artículos, entre los que sobresalió 'Yo acuso', donde directamente hacía responsables a políticos y militares del cruel destino que pudiese sufrir a aquel soldado. Aquello le costó el exilio, pero le reportó un enorme prestigio profesional, al que hubo que unir su ya creciente fama como escritor.

Conocedor de las teorías de Taine sobre la influencia de la raza y el medio social en el individuo, Zola se marcó como objetivo en sus novelas reflejar de la forma más exacta posible ese determinismo. En otras palabras, en sus obras quería probar cómo nacer y crecer en unas condiciones concretas (biológicas, económicas, culturales, etc.) podía definir lo que la vida depararía a un ser humano (o a un grupo de personas). Ya se vio en el caso Dreyfuss: el hecho de ser judío supuso una losa para aquel militar. Esas mismas situaciones serían las que tratase de recrear en su serie La fortuna de los Rougon, que le permitió criticar al II Imperio de Napoleón III y sus vicios, así como el alcoholismo, la ambición por el dinero y el poder... Y lo hizo con abundantes descripciones que no omiten detalle y que se recrean en lo visceral, lo violento y lo desagradable.

Este estilo llegará a España casi al mismo tiempo que el Realismo, e influirá en la producción de varios autores. En la última entrada ya comprobamos que Benito Pérez Galdós bebió de esta corriente para las novelas de su segunda etapa (las españolas contemporáneas), como La desheredada, donde cuenta la caída a la prostitución de una joven engañada. Sin embargo, fueron otros tres escritores de la Generación del 68 los que apostaron de forma decidida por el Naturalismo, a saber:

EMILIA PARDO BAZÁN


Condesa, feminista, intelectual, catedrática, periodista... Emilia Pardo Bazán fue una de las principales intelectuales de España en el siglo XIX y a ella se le debe la introducción del Naturalismo en nuestro país. Aunque tocó todos los palos literarios (ensayo, lírica, teatro...), fueron sus novelas y sus relatos cortos los que le dieron la fama. Su obra más significativa fue Los pazos de Ulloa, con la que realiza un retrato de la decadencia de la aristocracia rural gallega, así como del ambiente embrutecido y violento de los pueblos de su tierra natal. En La madre naturaleza, con todo, rompe con el determinismo biológico y social de Zola, mezclando las tesis naturalistas con la tradición cristiana.

VICENTE BLASCO IBÁÑEZ


Nacido en Valencia, este escritor se encargó de representar en sus novelas a la sociedad levantina de su época en todos sus estamentos, desde la alta burguesía hasta los ambientes más sórdidos. Así, en Cañas y Barro mostró la forma de vida de La Albufera valenciana con toda su miseria; mientras que en Arroz y tartana contó cómo una mujer de clase alta condena a la ruina a su familia por mantener las apariencias y jugar con su dinero en la Bolsa. La barraca y Los cuatro jinetes del Apocalipsis completan lo más destacado de su producción literaria.

LEOPOLDO ALAS, 'CLARÍN'


Sin duda alguna, 'Clarín' es el naturalista más célebre de toda la literatura española. Y lo consiguió gracias a una de las novelas cumbre de nuestro idioma, a saber, La Regenta:



En este vídeo se resume a la perfección el argumento de esta novela, que, al igual que Madame Bovary, narra las desventuras de una joven abandonada por su marido que cae en desgracia cuando la soledad la lleva a cometer adulterio. 'Clarín', por medio de los pensamientos de los personajes (monólogos interiorizados), cuenta esta historia ambientada en Vetusta, un pueblo anclado en el pasado y las viejas costumbres, conservador e hipócrita, que contribuirá al infierno personal en el que Ana Ozores se verá sumida sin remisión.

Varios son los temas que toca 'Clarín' en su novela:

1.- El machismo: en una sociedad dominada por hombres, Ana ha sido educada para callar y obedecer. Todas sus aspiraciones y anhelos son continuamente pisoteados, bien por sus tías cuando la crían, bien por su marido (bastante mayor que ella), bien por la actuación de una sociedad que no tiene miramientos con los errores de las mujeres.

2.- La moral decimonónica: la sociedad impone un estilo de vida tanto a hombres como a mujeres. Los deseos personales o la libertad son solo utopías en un mundo que te exige que vivas y te comportes de una determinada manera. De lo contrario, sufrirás aislamiento y repudio. Eso, precisamente, es lo que le sucede a Ana, encerrada y encorsetada en unos roles que no desea y condenada por un solo desliz (después de 8 años casada con un hombre que la ignora y no le da hijos).

3.- La religión: o mejor dicho, la intromisión de la Iglesia católica en todos los asuntos de la sociedad. En España, el clero tenía una poderosa influencia en cada decisión que se tomara, lo que, para 'Clarín', Galdós y otros intelectuales, retrasaba a nuestro país con respecto a los demás del Viejo Continente. En esta obra don Fermín de Pas será el que encarne el poder de la Iglesia, provocando con sus celos la desgracia de Ana Ozores.

4.- La política: en plena Restauración el caciquismo estaba a la orden del día, esto es, que unos pocos hombres manejasen a su antojo los asuntos de una región, manipulando incluso abiertamente las elecciones. Este caciquismo aparece reflejado en el seductor Álvaro Mesía y el marqués de Vegallana, quienes, aun siendo rivales políticos, se repartirán el poder y el dinero entre risas, puros y copas.

5.- España: muchos autores coinciden en que Vetusta es, en realidad, un retrato de la España de la época y de todos sus vicios: la corrupción política, la hipocresía moral, el atraso social, la opresión... Tan asfixiante es el ambiente de Vetusta, tan insoportable, que el lector no puede sino comprender las acciones de Ana Ozores, que pretende rebelarse (sin éxito) contra un sistema social en clara y absoluta decadencia.

4º ESO: Solución y último comentario

SOLUCIÓN: Don Álvaro o la fuerza del sino, de Ángel Saavedra, duque de Rivas

(El teatro representa una sala colgada de damasco, con retratos de familia, escudos de armas y los adornos que se estilaban en el siglo pasado, pero todo deteriorado, y habrá dos balcones, uno cerrado y otro abierto y practicable, por el que se verá un cielo puro, iluminado por la luna, y algunas copas de árboles. Se pondrá en medio una mesa con tapete de damasco, y sobre ella habrá una guitarra, vasos chinescos con flores, y dos candeleros de plata con velas, únicas luces que alumbrarán la escena. Junto a la mesa habrá un sillón. Ábrese la puerta con estrépito, después de varios golpes en ella, y entra el MARQUÉS, en bata y gorro, con un espadín desnudo en la mano, y detrás, dos criados mayores con luces)

Marqués.- (Furioso) ¡Vil seductor!… ¡Hija infame!

Doña Leonor.-(Arrojándose a los pies de su padre) ¡Padre! ¡Padre!

Marqués.- No soy tu padre… Aparta… y tú, vil advenedizo…

Don Álvaro.- Vuestra hija es inocente… Yo soy el culpado… Atravesadme el pecho. (Hinca una rodilla.)

Marqués.- Tu actitud suplicante manifiesta lo bajo de tu condición…

Don Álvaro.- (Levantándose) ¡Señor marqués!… ¡Señor marqués!…

Marqués.- (A su hija) Quita, mujer inicua. (A Curra, que le sujeta el brazo) y tú infeliz, ¿osas tocar a tu señor? (A los criados) Ea, echaos sobre ese infame, sujetadle, atadle…

Don Álvaro.- (Con dignidad.) Desgraciado del que me pierda el respeto. (Saca una pistola y la monta).

Doña Leonor.- (Corriendo hacia Don Álvaro) ¡Don ÁIvaro!… ¿Qué vais a hacer?

Marqués.- (A los criados) Echaos sobre él al punto.

Don Álvaro.- ¡Ay de vuestros criados si se mueven! Vos sólo tenéis derecho para atravesarme el corazón.

Marqués.- ¿Tú morir a manos de un caballero? No; morirás a las del verdugo.

Don Álvaro.- ¡Señor marqués de Calatrava! Mas, ¡ah!, no; tenéis derecho para todo… Vuestra hija es inocente… Tan pura como el aliento de los ángeles que rodean el trono del Altísimo. La sospecha a que puede dar origen mi presencia aquí a tales horas concluya con mi muerte, salga envolviendo mi cadáver como si fuera mi mortaja… Sí, debo morir… , pero a vuestras manos. (Pone una rodilla en tierra) Espero resignado el golpe; no lo resistiré; ya me tenéis desarmado. (Tira la pistola, que al dar en tierra se dispara y hiere al Marqués, que cae moribundo en los brazos de su hija y de los criados, dando un alarido)

Marqués. – ¡Muerto soy!… ¡Ay de mí!…

Don Álvaro.- ¡Dios mío! ¡Arma funesta! ¡Noche terrible!

Doña Leonor.- ¡Padre, padre!

Marqués.- Aparta; sacadme de aquí…, donde muera sin que esta vil me contamine con tal nombre…

Doña Leonor.- ¡Padre!...

Marqués.- Yo te maldigo.

(Cae LEONOR en brazos de DON ÁLVARO, que la arrastra hacia el balcón.)


1.- Tema


Había tres posibilidades: el amor imposible, la crueldad del destino o la obsesión por el honor.


2.- Resumen 

El Marqués de Calatrava se encara con don Álvaro y su hija, doña Leonor, quienes pretendían fugarse juntos. Don Álvaro, dispuesto a sacrificar su vida por doña Leonor, intenta calmar los ánimos del Marqués, rindiéndose ante él. Lamentablemente, cuando arroja su pistola al suelo, esta se dispara accidentalmente, matando así al marqués, que los maldice.

3.- Estructura externa

Se trata de una obra de teatro, más concretamente de una tragedia, en la cual podemos distinguir dos tipos de elementos textuales típicos del género dramático, a saber:

* Los diálogos, que prácticamente ocupan la escena entera y permiten el desarrollo de la historia:

Marqués. – ¡Muerto soy!… ¡Ay de mí!…

Don Álvaro.- ¡Dios mío! ¡Arma funesta! ¡Noche terrible!

Doña Leonor.- ¡Padre, padre!


* Las acotaciones, las cuales, entre paréntesis, indican el vestuario, la decoración y las acciones que llevan a cabo los personajes:

(El teatro representa una sala colgada de damasco, con retratos de familia, escudos de armas y los adornos que se estilaban en el siglo pasado, pero todo deteriorado, y habrá dos balcones, uno cerrado y otro abierto y practicable, por el que se verá un cielo puro, iluminado por la luna, y algunas copas de árboles. Se pondrá en medio una mesa con tapete de damasco, y sobre ella habrá una guitarra, vasos chinescos con flores, y dos candeleros de plata con velas, únicas luces que alumbrarán la escena. Junto a la mesa habrá un sillón. Ábrese la puerta con estrépito, después de varios golpes en ella, y entra el MARQUÉS, en bata y gorro, con un espadín desnudo en la mano, y detrás, dos criados mayores con luces)

4.- Estructura interna

Podemos dividir este texto en tres partes diferenciadas:

* Un planteamiento compuesto por la primera acotación, la cual nos pone en situación, explicándonos detalles de la escena y de los personajes, así como del espacio o lugar donde ocurren los hechos.

* Un desarrollo que iría desde la primera intervención del Marqués hasta la acotación que explica cómo la pistola se dispara sola por accidente. En esta parte se revelan las distintas personalidades de los personajes: el carácter altivo y testarudo del Marqués; el valiente y decidido de don Álvaro; y la ternura y sensibilidad de doña Leonor. Del mismo modo, el autor remarca lo intransigente que pueden ser los padres cuando la honra de sus hijas parece estar en duda, importándole más al Marqués su buen nombre que la felicidad o el bienestar de doña Leonor.

* Un desenlace, que ocuparía el resto del texto, en el que se exponen las consecuencias tanto de la tozudez del marqués (que muere) como de la excesiva gallardía de don Álvaro (que se convierte sin querer en un asesino). Del mismo modo, el autor procura darnos a entender en esta parte que el destino está decidido y que, aunque luchemos contra él, siempre conspirará para salirse con la suya.

5.- Recursos literarios

Comparación o símil: "Tan pura como el aliento de los ángeles que rodean el trono del Altísimo"

"salga envolviendo mi cadáver como si fuera mi mortaja"

Hipérbaton: "¡Muerto soy!"

Epíteto: "¡Arma funesta!"

Apóstrofe: "¡Dios mío! ¡Arma funesta! ¡Noche terrible!"

Hipérbole: "No soy tu padre"

"donde muera sin que esta vil me contamine con tal nombre…"

6.- Relación contextual

Nos hallamos ante un texto perteneciente al movimiento del Romanticismo. Hay dos aspectos que revelan este hecho. Por un lado, la exacerbada pasión con la que actúan los personajes, como queda claro, sobre todo, en la forma de hablar del propio Marqués, quien rechaza a su hija con furia y rabia; e insulta continuamente tanto a doña Leonor como a don Álvaro. Por otro, destacaría la importancia que cobran el 'yo' y los sentimientos en este párrafo. En este sentido, don Álvaro, empujado por el profundo amor que siente por doña Leonor, es capaz hasta de sacrificarse a sí mismo con tal de salvar el buen nombre de su amada. Sin embargo, cuando otro que no sea el Marqués intenta capturarlo, su altanería y su orgullo salen a relucir, dejando claro que nadie, salvo el Marqués, podrá tocarlo y/o matarlo.

A nivel temático también apreciamos muchas cualidades románticas. Por ejemplo, resulta evidente el destino trágico que van a sufrir tanto don Álvaro como doña Leonor. A fin de cuentas, es el mismo sino el que ha provocado la muerte del Marqués, lo que desencadenará los tristes acontecimientos de esta tragedia. No en vano, ambos morirán al final de la obra y, en ella, siempre se verán perseguidos por esta desafortunada acción. Don Álvaro respondería así a la perfección al modelo de héroe romántico misterioso (poco se sabe de sus verdaderos orígenes), guiado por el amor y frustrado por no poder hacerlo realidad (la muerte del marqués se lo impedirá). También podríamos identificar a doña Leonor como la prototípica heroína romántica, puesto que el amor la condena a la fatalidad.

Por otra parte, queda claro en este fragmento que uno de los temas principales que se tocarán en la obra será el amor absoluto más allá del bien y del mal. No obstante, como en buena pieza romántica, dicho sentimiento se verá obstaculizado continuamente, siendo la muerte del marqués la primera piedra en el camino para don Álvaro y doña Leonor. A su vez, los hermanos de Leonor, cuando se enteran de lo sucedido, se obsesionan con encontrar a don Álvaro para matarlo por lo que ha hecho. De esta forma, la venganza (asunto tópico en el Romanticismo) se convierte en otro de los temas principales de la tragedia.

En cuanto al estilo, podemos afirmar que Ángel Saavedra, duque de Rivas, no escribe de una forma tan llana y directa como los ilustrados. Adjetivos como "funesta", "advenedizo" o "inicua" así lo revelan. De todos modos, no podríamos calificar su estilo de recargado, sino que se encuentra a medio camino entre la sencillez de la Ilustración y la complejidad del Barroco. Por último, cabe reseñar la artificiosidad formal de esta escena, tal como queda patente en las acotaciones, que nos describen al detalle su exuberante decorado: vasos chinescos, una mesa con tapete de damasco, escudos de armas, etc.

7.- Relación con la actualidad y/u otros movimientos

* Comparación entre la literatura ilustrada y la romántica, incidiendo especialmente en las diferencias existentes entre el teatro de ambas épocas: artificiosidad, temas, estilo, tipos de personajes...

* Comparación entre dos historias de amor con final diverso: El sí de las niñas, de Moratín; y esta.

* Relación del personaje de don Álvaro con otros héroes románticos, como don Juan Tenorio, don Félix...

* Uno de los motivos por los que el Marqués no aprueba a don Álvaro es que es mestizo, hijo de un español y una princesa inca. ¿Ha cambiado España en este sentido o sigue imperando ese racismo?

* Reflexión sobre el destino y cómo puede hacer el amor imposible. Se pueden tomar como ejemplos a Cadalso, Espronceda, Bécquer...

PRÓXIMO COMENTARIO: Rimas, de Gustavo Adolfo Bécquer

FECHA DE ENTREGA: Martes, 12 de diciembre

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar, ...
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

martes, 28 de noviembre de 2017

2º ESO: Guía para el examen final

* La narración: aquí conoceréis en qué consiste este tipo de texto, junto a todos los elementos que lo caracterizan (especialmente las clases de narrador).

* Tipos de narración: en esta entrada podéis averiguar, a través de ejemplos audiovisuales, la diferencia entre las narraciones literarias y las periodísticas, así como sus distintos subgéneros.


* La descripción: qué es, los distintos tipos... Todo con ejemplos visuales y escritos.


* Las relaciones semánticas: aquí os presento con varios ejemplos lo que son las palabras polisémicas, las distintas homónimas que existen, lo que es un hiperónimo, etc.


* Los sintagmas: todo lo que hay que saber de los sintagmas y su análisis, condensado con ejemplos en esta entrada.


* Ayuda morfológica para la sintaxis: dado que teníais dificultades con los indefinidos y los adverbios, os los pongo por aquí para que podáis estudiarlos bien.


* La tilde diacrítica: en esta entrada podréis ver la tabla de la tilde diacrítica bien explicada y con distintos ejemplos.


* Definiciones de los temas 3 y 4: cada una de las definiciones que os interesa conocer de estos dos temas.


Si tenéis alguna duda, ya sabéis que podéis consultarme lo que queráis a través de los comentarios. ¡Mucho ánimo!

2º ESO: Definiciones de los temas 3 y 4


* Narración: aquel tipo de texto que permite contar una historia con unos personajes en un espacio y tiempo determinados. Puede ser de dos tipos, a saber, literaria si narra hechos fantásticos y su objetivo es entretener; y periodística si cuenta hechos reales con la meta de informar.

* Trama: o estructura de la narración, consta de tres partes diferenciadas, a saber, el planteamiento (donde se presenta la historia, sus personajes...), el nudo (en el que se desarrollan los acontecimientos presentados en el planteamiento) y el desenlace (en el que dichos sucesos se resuelven).


* Personaje: cada uno de los seres que vive la historia que se está contando. Según su importancia en la narración, pueden ser protagonistas(los más importantes, en torno a los cuales gira toda la historia), antagonistas (que son aquellos que se enfrentan a los protagonistas, tratando de impedir que consigan sus objetivos) y secundarios (intervienen en la narración, pero no tienen tanto peso como los anteriores). Según su evolución psicológica, pueden ser redondos (si cambia su forma de ser a lo largo de la historia) o planos (su personalidad se mantiene igual, sin apenas cambios significativos).

* Espacio: el lugar o lugares donde se desarrolla la acción.

* Tiempo externo: también denominado época histórica, es el siglo, año o edad concreta en la que tienen lugar los hechos.

* Tiempo interno: es el tiempo que pasa entre el comienzo de la historia y su final.

* Narrador: la persona que nos cuenta los hechos del relato, ya sea en primera o en tercera persona. Si lo hace en primera persona, participa activamente en los acontecimientos; si lo hace en tercera, entonces está presenciando los hechos desde fuera. El narrador en primera persona puede ser el mismo protagonista de la historia, o bien cualquier otro personaje (el antagonista, un secundario); el narrador en tercera persona, por su parte, puede ser omnisciente (lo sabe todo: lo que está ocurriendo en el presente, lo que pasará en el futuro, los secretos de cada personaje, lo que sienten y piensan...) u objetivo (el narrador sólo sabe lo que está pasando en el presente; no tiene ni idea de lo que vendrá después, ni de lo que piensan o sienten los diferentes personajes).

* Epopeyas: Narración literaria extensa escrita en verso y de autor anónimo que cuenta las aventuras o andanzas de héroes importantes para una cultura o civilización. Este héroe aparece idealizado y, en ocasiones, pueden aparecer elementos fantásticos en ella. Su transmisión fue esencialmente oral (cantada por rapsodas en la Antigüedad; o juglares en la Edad Media) hasta que se recogió por escrito. En la Edad Media se conocieron como cantares de gesta.

* Leyendas: Narración literaria breve escrita en prosa y de autor anónimo que se caracteriza por mezclar personas o lugares de la realidad con elementos sobrenaturales o mágicos. Sus protagonistas, frecuentemente, son seres humanos.


* Noticia: relato periodístico, breve y objetivo sobre un acontecimiento de la actualidad.

* Reportaje: relato periodístico, extenso y objetivo sobre un acontecimiento de la actualidad. Al ser más largo que la noticia, puede profundizar más en los hechos y contarlos con mayor detalle.

* Crónica: relato periodístico de longitud variable sobre un acontecimiento de la actualidad que el periodista está viviendo en directo. Dicho profesional narra lo sucedido añadiendo su punto de vista o su opinión.

* Descripción: tipo de texto que consiste en enumerar las características o rasgos más importantes de un elemento real o ficticio. Para realizarla, es preciso observar la realidad que se quiere describir; seleccionar sus cualidades más importantes; ordenarlas; y, finalmente, expresarlas.

* Descripción dinámica: modalidad de texto descriptivo que expresa cómo es un individuo por medio de las acciones que habitualmente realiza; de su comportamiento.

* Descripción estática: modalidad de texto descriptivo que presenta las características fijas físicas o psicológicas de un ser. 


* Tilde diacrítica: aquella que se coloca para distinguir dos palabras que se escriben igual, pero tienen distinto significado. Para colocarla, no es preciso seguir las reglas de acentuación.

Sintagma: conjunto de palabras que cumple una función concreta dentro de la oración. Según cuál sea su núcleo, podemos reconocer cinco clases, a saber, nominal, adjetival, adverbial, verbal y preposicional. 

* Sintagma nominal: aquel conjunto de palabras cuyo núcleo es un sustantivo o, en su defecto, un pronombre.

* Sintagma adjetival: aquel conjunto de palabras cuyo núcleo es un adjetivo.

* Sintagma adverbial: aquel conjunto de palabras cuyo núcleo es un adverbio.

* Sintagma verbal: aquel conjunto de palabras cuyo núcleo es un verbo.

* Sintagma preposicional: aquel conjunto de palabras que está formado por una preposición que actúa como nexo; y un sintagma nominal, adjetival o adverbial a continuación.


* Adyacente: aquellos adjetivos que complementan al nombre en un sintagma nominal.

* Aposición: aquellos sustantivos que complementan a otros en un sintagma nominal.

* Modificador: palabra que complementa al núcleo de un sintagma adjetival o adverbial, y que altera la intensidad de un adjetivo o un adverbio. Pueden actuar como modificadores los adverbios de cantidad (muy, más, menos, mucho, poco, demasiado, bastante, tan, algo...), algunos adverbios acabados en -mente (increíblemente, exageradamente, asombrosamente...) y, en menor medida, algunas locuciones adverbiales (de remate, de atar, en extremo, de veras).


* Significado: idea o concepto que se asocia de forma arbitraria a una palabra. Existen dos tipos, a saber, connotativo y denotativo.

* Significado léxico: aquel que designa objetos, seres, cualidades, acciones... Es el que poseen los sustantivos, los verbos, los adjetivos y los adverbios.

* Significado gramatical: aquel que indica la relación que existe entre las palabras a las que acompaña o une. Lo poseen los artículos, las preposiciones y las conjunciones.

* Palabra polisémica: aquella que posee varios significados.

* Palabra monosémica: aquella que posee un solo significado.

* Palabras homónimas: aquellas que se escriben igual o parecido, pero poseen significados distintos. Reconocemos dos tipos de homónimas, a saber, las homófonas y las homógrafas.

* Palabras homófonas: aquellas palabras homónimas que se pronuncian igual, pero se escriben de forma distinta.

* Palabras homógrafas: aquellas palabras homónimas que se escriben y pronuncian igual, aunque tengan distintos significados.

* Sinónimos: palabras que tienen un significado igual o muy parecido. Existen dos tipos de sinonimia, a saber, la total, en la que los sinónimos se pueden intercambiar siempre, sea cual sea el contexto; y la parcial, en la que los sinónimos solo se pueden intercambiar en determinadas situaciones.


* Antónimos: palabras que tienen un significado opuesto. 

* Campo semántico: conjunto de palabras que comparten al menos una parte de su significado. A cada una de las palabras que conforman dicho campo las conocemos con el nombre de hipónimos, mientras que la palabra que engloba a esos hipónimos y da nombre al campo semántico se conoce como hiperónimo.

domingo, 26 de noviembre de 2017

4º ESO: El Realismo

A medida que el siglo XIX iba avanzando, las guerras por ideales (como las revoluciones de 1820, 1830 y 1848) fueron cesando gradualmente en toda Europa. La burguesía había salido triunfante: por fin había conseguido el reconocimiento social y político que demandaba desde hacía un siglo. Y con sus exigencias satisfechas, comenzó a consolidarse como la clase dominante europea gracias a sus fábricas. La invención de la máquina de vapor (a finales del siglo XVIII por parte del escocés James Watt) había revolucionado la forma de producción, permitiendo elaborar más productos en menos tiempo y a menor coste. Aquello impulsó en todo el continente una Revolución Industrial que, por una parte, enriqueció a la burguesía hasta el punto de que esta sobrepasó en bienestar a los propios nobles; y, por otra, inició una carrera tecnológica que permitió a la Humanidad progresar en menos de un siglo más que en toda su Historia.

Asimismo, hubo otro cambio más en la sociedad europea propiciado por esta Revolución Industrial. Hasta ese entonces, la mayoría de la población vivía en el campo, dedicándose a la agricultura. Sin embargo, las nuevas fábricas pagaban mejor y cada año necesitaban más trabajadores, por lo que los jornaleros, poco a poco, fueron abandonando sus pueblos de origen para mudarse a las ciudades, donde se hallaba todo ese tejido industrial. Evidentemente, poblaciones como Londres, París y muchas otras crecieron de una forma espectacular e inusitada en ese tiempo, apareciendo, por consiguiente, nuevos problemas de seguridad, higiene, organización urbanística... Del mismo modo, los obreros, que sufrían unas durísimas condiciones de trabajo, pronto se organizaron para reclamar a la burguesía, primero, respeto y dignidad laboral y, después, derechos y libertades políticas y sociales. Había nacido la sociedad contemporánea.

En este contexto histórico no era de extrañar que el Romanticismo fuera perdiendo adeptos. Ante tantas transformaciones sociales, políticas, económicas y científicas, los ideales ya no resultaban tan interesantes como antes. Asimismo, no tenía sentido alejarse de un mundo, de una sociedad en frenético cambio, como nunca se había dado en la Historia, y que continuamente descubría una nueva región del mundo, una nueva especie animal, una nueva civilización... Por último, los problemas sociales eran tales (la pobreza infantil, la desigualdad) que resultaba imposible ignorarlos. Es por ello que los escritores abandonaron la sensibilidad romántica para adentrarse en un nuevo movimiento que les permitiese estudiar y comprender el mundo que los rodeaba. Nacía así el Realismo.

Como podemos apreciar, eran muchas las diferencias que había entre el Realismo y el Romanticismo. Además de la ya expuesta (el realista se preocupa por su realidad y se centra completamente en ella), el Realismo rechaza la subjetividad y el 'yo' para realizar un estudio objetivo y minucioso del mundo y la sociedad actuales. No obstante, el Realismo, vistos los problemas de la sociedad, no dudará en criticarlos desde una perspectiva ética, incluyendo valoraciones y comentarios al respecto desde la voz del narrador o de uno de sus personajes. En este sentido, el Realismo tiene más en común con la Ilustración, si bien esta apostaba decididamente por el ensayo (a veces literario -Cadalso-, en otras ocasiones más político o económico -Jovellanos-) y el Realismo lo hará por la novela. He ahí otra diferencia más con el Romanticismo: se abandona el verso y se apuesta de forma decidida por una prosa más sobria, sencilla (con pocos recursos literarios) y directa que la romántica.

Para reflejar adecuada y objetivamente la realidad en la que vivían, los novelistas realistas recurrían a muchas técnicas diversas. Por un lado, en sus obras abundaban las descripciones de lugares, personajes y ambientes, que ofrecieran una visión rigurosa de la realidad de la que se iba a hablar. Por otro, mostraban a la perfección, por medio de los diálogos, las diferentes formas de hablar de las clases sociales de la época. Es decir, un personaje que fuese un obrero no solo debía vestir y vivir como tal, sino que, además, tenía que hablar como lo haría un peón del momento. Finalmente, empleaban para sus novelas un narrador omnisciente, capaz de contar absolutamente todo lo relacionado con la historia y, sobre todo, sus personajes: sus sentimientos, su pasado, los motivos de sus acciones, etc.

Por supuesto, el Realismo tuvo muchos seguidores en España, país al que este movimiento llegó casi con 20 años de retraso con respecto de Francia (1830) o Inglaterra (1838). La pionera fue Cecilia Böhl de Faber, una escritora andaluza de origen suizo. Hija de un diplomático y criada en Alemania, con 17 años regresó a España, concretamente a Cádiz, y casi toda su vida estuvo ligada a Andalucía, viviendo en El Puerto de Santa María, Jerez o Sevilla. Sus novelas, que firmaba con el pseudónimo de Fernán Caballero, son consideradas como el inicio de la narrativa realista española, si bien otros estudiosos la consideran prerrealista por la inclusión en ellas de elementos costumbristas. En otras palabras, Cecilia Böhl de Faber no dudó en representar el folclore, las jergas, las canciones y los trajes tradicionales de Andalucía en sus más de 20 obras. De entre todas ellas destacó La Gaviota (1849), donde, desde una perspectiva moralista y conservadora, narra las desventuras de Marisalada, una muchacha egoísta de pueblo que, seducida por la fama y la fortuna que cosecha en Sevilla y Madrid, abandonará a su marido y se hará la amante de un torero. Esa decisión provocará que caiga sobre ella la desgracia y la vergüenza.

Tendrían que pasar otras dos décadas, con todo, para que otros escritores siguiesen la estela realista de Cecilia Bóhl de Faber. Es decir, que España se incorporó definitivamente al Realismo en la década de 1870, casi 40 años después de su aparición en otros países europeos. La Generación de 1868 será la encargada de recoger el testigo, pudiendo dividirse sus miembros en dos facciones, a saber, el Realismo tradicional (defensor de los antiguos valores españoles) y el liberal (más crítico con el país y sus costumbres). En el primero podemos hallar a Pedro Antonio de Alarcón (El sombrero de tres picos -1874-) o al cántabro José María Pereda, quien reflejó en sus novelas (Sotileza -1885-, Peñas Arriba -1895-) la forma de vida de los pueblos pesqueros y de la montaña de su tierra natal. En el Realismo liberal, por su parte, se encontraría el cordobés Juan Valera, cuya novela más notable fue Pepita Jiménez (1874), en la que, al igual que en Juanita la Larga (1896), reflexionó críticamente sobre las trabas sociales y morales impuestas al amor, así como sobre la hipocresía en torno a este.
La denominada

Sin embargo, la figura más importante del Realismo español no fueron estos autores, sino uno de origen canario:



Benito Pérez Galdós era el mejor novelista que había nacido en nuestro país desde Miguel de Cervantes y, por ello, pugnó por ser el primer premio Nobel español. Lamentablemente, las intrigas de sus rivales políticos se lo impidieron. Eso, por supuesto, no resta méritos a su extensa producción en prosa, donde destacan los Episodios Nacionales. En ellos, Pérez Galdós refleja los grandes acontecimientos históricos que vivió España en el siglo XIX, desde la batalla de Trafalgar (en la que las fuerzas enemigas de Napoleón Bonaparte derrotaron a la armada hispano-francesa) hasta la Restauración de la monarquía y los Borbones en 1874. Aun así, no debemos entender sus Episodios como tratados históricos. Si bien Galdós, como buen realista, realizó una excelsa labor de documentación e investigación, la originalidad de sus Episodios reside en que cuenta esos hechos históricos desde la perspectiva de la gente anónima y corriente (inventada por el propio Galdós) que los vivió en primera persona.

Por si 46 Episodios no fueran suficientes, Galdós publicó, además, otras 32 novelas, las cuales pueden clasificarse en tres grupos diferenciados:

A) Las novelas de tesis, publicadas entre 1870 y 1878. Entre ellas, sobresale Doña Perfecta (1876), que simboliza a la perfección las claves de estas novelas de tesis:


Si os habéis fijado, en este fragmento chocan dos posturas. Por un lado, se encuentra don Inocencio, cura de Orbajosa, representante de las viejas formas de la España más tradicional; y, por otro, don Pepe Rey, ingeniero de tendencia más liberal que trata de imponer la ciencia y la razón sobre la superstición. Precisamente ese es el tema principal de las novelas de tesis: el enfrentamiento entre la religiosidad y la ciencia, entre la corriente política conservadora y la liberal.

B) Las novelas españolas contemporáneas, publicadas entre 1881 y 1889. En ellas, apuesta claramente por la estética del Naturalismo (ya veremos en qué consiste en futuras entradas) y realiza un retrato perfecto del Madrid de su tiempo en todos sus estamentos sociales:



En estas novelas no abandona sus ideas políticas, pero sus personajes serán algo más complejos. Ya no habrá una clara división entre buenos (Pepe Rey, Rosarito) y malos (Don Inocencio, Doña Perfecta), sino que cada ser humano tendrá mayor o menor suerte según la vida que lleve, o la que le dejen llevar. La desheredada (donde narra la mala fortuna de Isidora, quien acaba con sus huesos en la prostitución y la cárcel) fue la novela que inició esta corriente, si bien la más importante es Fortunata y Jacinta (1887), en la que, por medio de un trío amoroso (la adinerada Jacinta, la humilde Fortunata y el vividor Juan Santa Cruz), Galdós realiza una fuerte crítica al papel de la mujer en la sociedad, la hipocresía dominante de la burguesía, la religiosidad asfixiante y dominante...

C) Las novelas espiritualistas, que comprenden las que Benito Pérez Galdós escribió a partir de 1890 y hasta su muerte en 1920. Con estas novelas, el novelista canario abandona su preocupación por la sociedad y se centra más en el alma humana, en el mundo interior de sus personajes, caracterizados por su sentido de la caridad y de entrega a los demás:



Este fragmento  (donde habéis visto un magnífico ejemplo de monólogo interno, un recurso narrativo crucial del Realismo) corresponde a Misericordia (1897), la novela más destacada de esta etapa. En ella, una criada llamada Benina trata de hacer lo que sea para que su señora, doña Francisca, una dama venida a menos, no se muera de hambre. Benina tendrá que recurrir a la mendicidad para ello, sin que su señora lo sepa. El alma pura y buena de Benina, caritativa con todos, chocará de frente con la de una doña Francisca que, solo por las apariencias, acabará echando a Benina de su lado. 

En 1920 Benito Pérez Galdós fue despedido por más de 30.000 madrileños, quienes reconocieron el mérito de un novelista canario admirado e imitado por todos los grandes escritores e intelectuales españoles de principios del siglo XX. Su influencia en la narrativa de nuestro país solo es comparable, como ya se ha indicado, a la del mismísimo Cervantes; y su muerte marca el final definitivo de esta etapa literaria en España.

viernes, 24 de noviembre de 2017

2º ESO: La descripción

En estos últimos días del trimestre hemos estudiado de nuevo lo que es la descripción. ¿Y en qué consiste este tipo de texto? Pues más o menos en esto:



Aunque sea un poco exagerada, ciertamente esto es una descripción. A fin de cuentas, el autor está enumerando las diferentes características o rasgos de una persona. Por supuesto, podríamos hacer lo propio con animales, objetos, plantas, lugares, situaciones... Y es que existen distintas clases de descripciones, según la realidad descrita, la intención del emisor (objetiva o subjetiva, como estudiasteis el año pasado) o la forma en la que se escribe dicha descripción.

En este último sentido (el de la forma), debemos destacar dos tipos fundamentales de descripción:

1) La descripción dinámica, que es aquella que expone cómo es un individuo por medio de las acciones que realiza. Veamos un ejemplo:



En este vídeo, Brad Pitt describe a la gente que lo rodea por lo que hacen día tras día: ocuparse de sus distintos oficios, que detestan, para ganar dinero y comprar cosas que no necesitan. Son personas, nos revela él, que han crecido engañadas por la televisión y sus promesas, lo que las frustra y enfada, puesto que no tienen objetivos reales en sus vidas. Si os fijáis bien, Brad Pitt no se ha centrado en decirnos cómo son físicamente sus compañeros. Tampoco se ha molestado en comentarnos aspectos de su personalidad (más allá de que estén enfadados). Lo que destaca de ellos son las acciones que llevan a cabo y, gracias a dichas acciones, sabemos cómo son esas personas. Eso es una descripción dinámica.

2) La descripción estática, que, a diferencia de la anterior, nos muestra las características físicas o psicológicas estables de una persona, un objeto o un lugar. Por ejemplo:


En esta ocasión, Juan Ramón Jiménez no nos ha dicho qué hace Platero, sino que se ha centrado en enumerar los rasgos físicos del burrito: pequeño, peludo, suave, blando, con ojos negro como el azabache... El primer vídeo de esta entrada sería otro ejemplo magnífico de descripción estática, pues nos indica un rasgo físico estable de una persona (tan fea que...).

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jueves, 23 de noviembre de 2017

2º ESO: Tipos de narración

Si recordáis de nuestras clases, hemos definido la narración como aquel tipo de texto que nos relata una historia con personajes que ocurre en un lugar y tiempo determinados. Sin embargo, no todas las narraciones son iguales. Fijaos un momento en estos dos ejemplos de clase:




¿Qué diferencias hay entre estas dos narraciones? Muy sencillo: en la primera, los acontecimientos eran completamente reales, siendo tratada la información por periodistas profesionales. Por su parte, la historia de la segunda era inventada, es decir, que jamás podría pasar en nuestro mundo, habiendo sido creada, por tanto, en la imaginación de un escritor.

Cuando se basa en hechos ficticios o imaginarios y persigue entretener a un público, hablamos de una narración literaria. Si, por el contrario, los sucesos que se cuentan, con el objetivo es informar, son reales, decimos que la narración es periodística.

Dentro de estos dos grandes grupos, podemos hallar diferentes subgéneros. De esta forma, dentro de las narraciones periodísticas destacamos:

* La noticia es aquel texto periodístico que nos cuenta o narra un acontecimiento de la actualidad de forma objetiva. Debe ser breve, clara y concisa. Un ejemplo de noticia sería el primer vídeo de esta entrada, así como este otro:



* El reportaje, que es aquel texto periodístico que profundiza sobre las noticias contadas en los diarios. Son de larga duración y entran en más detalles que la noticia, como sucede en este vídeo:




* La crónica, que es aquel texto periodístico en el que un periodista narra una serie de acontecimientos, aportando su opinión o punto de vista sobre los mismos. Las más conocidas son las de guerra y, por supuesto, las deportivas, como esta que os ofrezco a continuación:




En este ejemplo se aprecia claramente cómo el periodista no narra objetivamente lo que sucede en el campo, sino que aporta muchísimas veces su opinión ("Si no le echa tarjeta, no me lo creo") o expresa sus sentimientos ("¡Esto no hay corazón que lo aguante!"). De ahí que sea una crónica periodística.

En cuanto a las literarias, existen muchos tipos diferentes, muchos de los cuales estudiasteis el año pasado (cuento, novela, fábula...). Sin embargo, en este trimestre nos vamos a centrar, fundamentalmente, en dos, a saber:

* La epopeya, un subgénero narrativo, de larga extensión y escrito en verso, que narra las vivencias de héroes que representan los mejores valores de una cultura o un país. Por tanto, la figura de esos héroes aparecerá idealizada. He aquí dos ejemplos perfectos de lo que es una epopeya:



En La Ilíada, Homero nos cuenta las aventuras que viven durante la Guerra de Troya varios héroes importantísimos para la Grecia antigua como Héctor, Aquiles, Ayax u Odiseo, a quien conoceréis con el nombre de Ulises. El rey de Ítaca, como habéis visto, protagonizará otra epopeya crucial para la cultura griega: La Odisea, en la que se nos revela las decenas de obstáculos que tuvo que sortear Ulises para regresar a casa. Otro ejemplo de epopeya sería el Poema de Gilgamesh, procedente de Mesopotamia:



Estas epopeyas, en la Antigüedad, se transmitían de forma oral gracias a los rapsodas. Estos profesionales se encargaban de cantarlas en reuniones, ceremonias, etc., por lo que, para recordarlas adecuadamente, debían componerlas en verso, que es más fácil de memorizar que la prosa. Sus autores, por supuesto, no pasaron a la historia, así que estas narraciones son anónimas. Lo mismo sucedería en la Edad Media con los herederos de las epopeyas, los cantares de gesta, compuestos por juglares o trovadores. En dichos cantares, con todo, ya no habrá tantos elementos sobrenaturales o mitológicos como en las epopeyas, sino que serán más realistas. Eso sí, los juglares no dudarán en ensalzar la figura del héroe, idealizarlo y exagerar sus hazañas, como sucedió en el cantar de gesta más importante de nuestro país, el Cantar del Mío Cid:


* Las leyendas, también de autor anónimo, que se caracterizan por ser más breves que las epopeyas, estar escritas en prosa y, sobre todo, mezclar personas o lugares de la realidad con elementos sobrenaturales o mágicos. Por ejemplo:



La Casa Blanca es un sitio real, al igual que Abraham Lincoln o John F. Kennedy, que fueron presidentes de los Estados Unidos; sin embargo, el fantasma del gato negro o las premoniciones de Lincoln son elementos sobrenaturales, es decir, que no parecen reales. Otro ejemplo de leyenda sería:



Supongo que todos habréis reconocido la famosa escena, en la que el rey Arturo saca la espada Excalibur de la piedra. Aunque un arma mágica como Excalibur o un mago como Merlín son elementos irreales o fantásticos, Arturo se supone que fue un personaje histórico, que vivió en Inglaterra un poco antes de las invasiones bárbaras. Sin embargo, su historia se ha ido perdiendo en el tiempo y mezclándose con aspectos mágicos y sobrenaturales, convirtiéndose así en una leyenda. También podemos encontrar leyendas inspiradas en Sevilla, como la de la calle Sierpes, la del Hombre de Piedra, etc.

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martes, 21 de noviembre de 2017

4º ESO: Los textos científicos

Dentro de los textos expositivos (recordad, aquellos que expresan información objetiva de forma clara, ordenada y precisa), hay muchas variantes diferentes según el tema que traten. De esta manera, en los temas anteriores ya conocimos los textos humanísticos, que se centran en asuntos concernientes a las ciencias sociales y humanas: la filología, la economía, la historia... A aquellos que, por el contrario, tocan temas relacionados con las ciencias puras, ya sean las lógico-matemáticas o las naturales, los llamamos textos científicos, como este de aquí:


Al tratar de un asunto relacionado con la astrofísica (los agujeros negros), podemos afirmar que se trata de un texto científico sin lugar a dudas. Por supuesto, no todos los textos científicos son iguales. Valga este otro vídeo como ejemplo:


El tema es el mismo (los agujeros negros) y la objetividad en ambos es innegable; sin embargo, la manera de presentar la información es completamente distinta. A fin de cuentas, en el primer vídeo nos ponen ejemplos visuales, aclaran los conceptos más complicados... En el segundo, por el contrario, se entra en materia con mucha profusión, habiendo ideas complejas que, probablemente, no habréis entendido. Esto se debe a que, en efecto, hay dos clases de textos científicos, a saber, los divulgativos, que van dirigidos a todo el mundo, por lo que su lenguaje es más sencillo de entender; y los especializados, que tan solo los científicos especialistas en ese asunto van a comprender.

No obstante, pese a estas diferencias, ambos tipos comparten los mismos rasgos lingüísticos, que son los siguientes:

* Uso de verbos en 3ª persona y en presente de indicativo (o con valor atemporal) para garantizar la objetividad: son, están, arremolina, emiten, queda, ralentizan, etc.

* Empleo de construcciones impersonales (Se puede vivir orbitando un agujero negro) y en pasiva refleja.

* Predominio de oraciones enunciativas, como "La dirección radial se expande en el interior de un agujero negro".

* Aparición de adjetivos especificativos con valor denotativo, es decir, que no expresan opinión alguna, sino que se limitan a aportar información. 'Radial', 'transversal' o 'interna' serían algunos ejemplos.

* Utilización de tecnicismos, esto es, palabras que pertenecen a un campo de estudio y que solo un especialista debería conocer. En el primer vídeo, por ejemplo, se nos habla de conceptos como el horizonte de eventos o la singularidad; estos son tecnicismos propios de la astrofísica.

Estos tecnicismos son, sin lugar a dudas, los elementos lingüísticos más importantes de un texto científico, pues su carácter denotativo (de nuevo, no expresan opinión) y monosémico (solo tienen un significado, por lo que no poseen dobles sentidos ni podemos interpretarlos erróneamente) permite que dicho texto sea completamente objetivo, es decir, que pueda explicar una realidad física tal como es, sin entrar en valoraciones.

Según su procedencia, existen diferentes clases de tecnicismos:

a) Los préstamos, es decir, las palabras que se han cogido de otras lenguas. En este sentido, cabe destacar:

* Los de origen griego, como átomo, atmósfera, entérico, cefalalgia, adenopatia, atrofia...

* Los de origen latino, como adrenal, ácido, clavícula, fémur, bacilo, etc.

* Los procedentes de idiomas modernos, como el inglés (anglicismos: hardware, spyware), el francés (galicismos: catéter, torsade de pointes) o el italiano (italianismos).

b) Los construidos por medio de los mecanismos que tiene la lengua para crear palabras nuevas, como:

* La composición: termodinámica, microorganismo, cortocircuito...

* La derivación: nitroso, reforestación, gravitacional...

* Las siglas: DVD, GCh, PH, MCID...

* Los acrónimos: módem, láser, radar...

* El cambio semántico, es decir, cambiar el sentido de una palabra ya existente. Eso le sucedió a 'ratón', que pasó de designar tan solo al animal para referirse también al aparato electrónico que permite recorrer la pantalla de un ordenador e interactuar con él.

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