jueves, 16 de abril de 2026

4º ESO: La lírica en la Generación del 98

El desastre de 1898 también dejó sentir sus ecos en la lírica española. Los preceptos del Modernismo de Rubén Darío (que aún mantuvieron vivos durante muchos años Francisco Villaespesa y Manuel Machado) no parecían tener ya mucho sentido ante la desgracia que asolaba a España. A fin de cuentas, ¿qué podía importar la belleza, la estética, en un país que se estaba derrumbando, decadente y sin alma? Por el contrario, tocaba el turno de expresar la indignación y la rabia por la situación actual que vivía España:



La lírica, pues, se ponía al servicio de la Generación del 98 para tratar su preocupación por España y la búsqueda de su esencia, su alma. Así lo hará, por ejemplo, Miguel de Unamuno, quien, cómo no, se valía del paisaje de Castilla para expresar su anhelo de recuperar la gloria perdida de su patria:



El Cristo de Velázquez, Rosario de sonetos o Romancero del destierro son algunas de las piezas líricas más importantes de Unamuno, al que, aun así, no se le puede denominar como el gran poeta de la Generación del 98. Dicha consideración recaerá en un autor sevillano que resultará decisivo en el devenir de la literatura nacional. Nos referimos a Antonio Machado:



Nacido en la capital andaluza en 1875, Machado es, sin lugar a dudas, la voz lírica más trascendental de comienzos del siglo XX. Al igual que su hermano Manuel, su carrera como poeta se vio claramente influenciada en sus inicios por su amigo Rubén Darío, el Modernismo y la poesía francesa de finales del siglo XIX. De esta manera, en 1903 publicó Soledades, a la que siguió en 1907 Soledades, galerías y otros poemas, donde la estética modernista se aprecia con absoluta claridad, así como ciertas reminiscencias a la lírica popular (como ya sucedía en la producción de Manuel Machado), a Bécquer y a Rosalía de Castro:



Como podéis apreciar, el Modernismo anda presente en este texto, con sus imágenes sensoriales (perfumes de rosas, doblar de campanas), su búsqueda de la belleza por medio del lenguaje y, sobre todo, el intimismo, la expresión de sus sentimientos de melancolía y tristeza. Este será el tono general de Soledades, galerías y otros poemas, obra en la que Machado reflexionará, con evidente nostalgia y angustia, sobre el amor (ese que no pasa dos veces en la vida, como indica en este poema), sus sueños, sus recuerdos, el paso del tiempo, el sentido de la vida, su preocupación por la muerte o Dios. Es decir, sus temas ya recuerdan a los que estaban tratando Unamuno, Baroja o Azorín en sus novelas y ensayos. 

Por aquel entonces, Antonio Machado ya trabajaba como profesor en Soria; y fue allí donde conoció al gran amor de su vida: Leonor Izquierdo. A pesar de la gigantesca diferencia de edad, en 1909 la pareja se casó y su matrimonio fue realmente feliz... Hasta que, mientras Machado estudiaba en París, ella contrajo una tuberculosis que, lamentablemente, acabó con su vida en 1912. Aquella tragedia sumió al poeta sevillano en una profunda crisis existencial y emocional que no llegó realmente a superar en lo que le quedó de vida.


En ese mismo año vería la luz su segunda gran obra, Campos de Castilla, una obra mucho más madura, depurada y comprometida a nivel político. El sevillano ya se había desprendido casi por completo de la estética modernista, apostando por un estilo más personal, cargado de sencillez y expresividad; y, al igual que los otros miembros de la Generación del 98, escogió Castilla (especialmente Soria) como símbolo y representación de la España de su tiempo. Machado recrea unos paisajes castellanos de gran belleza a pesar de su simpleza, una hermosura que contrasta con el atraso y la decadencia de sus gentes, carentes de moral y valores:



Eso sí, después de la muerte de Leonor, no fue España, sino su enorme tristeza la que ocupó sus escritos. Sus reflexiones sobre la vida y la muerte pudieron leerse, por ejemplo en sus Proverbios y cantares, una serie de poemas cortos y sentenciosos de entre los que destaca este célebre texto:


En este poema se aprecian varias de las características de la poesía de Machado. Para empezar, es evidente el estilo sencillo y directo; por otro lado, destaca el uso del verso octosílabo y la rima asonante (muy del gusto del hispalense); y, en último lugar, se aprecian dos de los símbolos (herencia modernista) fundamentales en la obra de Machado, a saber, el camino (que representa la vida y el paso del tiempo) y el mar (la muerte). Otros símbolos destacables en Machado serían el agua (si fluye, refleja la vida; si está estancada, quieta, la muerte), la fuente (origen de sueños e ilusiones), la tarde (reflexión y melancolía), el jardín (intimidad), el color blanco (la muerte), las galerías (pasadizos para conectar con el alma) o los sueños (conocimiento verdadero).

Más adelante, en 1924 publicó su última gran obra, Nuevas canciones, en la que, en poemas breves e inspirados en la lírica popular, expresa su preocupación sobre temas filosóficos de diversa índole (paso del tiempo, la muerte, el sentido de la vida); continúan la nostalgia y el recuerdo de su esposa fallecida; y rememora el paisaje andaluz de su infancia. Su producción se completó desde entonces con otras antologías poéticas (en las que apareció Guiomar, pseudónimo de su otro gran amor, Pilar de Valderrama) y alguna obra en prosa, como Juan de Mairena y Abel Martín. En sus últimos años incluso dejó de lado la poesía para dedicarse por completo a la enseñanza y la política durante la II República, lo que lo obligó a exiliarse a Francia una vez estalló la Guerra Civil Española. Allí, lejos de su patria, de su hogar que tanto había amado, murió en 1939. Sin embargo, su corazón todavía vive en Sevilla, cuna de este gran genio y hogar del limonero que lo vio jugar de niño, como él mismo contaría en este famoso poema:

miércoles, 15 de abril de 2026

2º ESO: Los complementos verbales (III): el complemento agente

 EL COMPLEMENTO AGENTE

*Definición:
 aquel complemento verbal, exclusivo de las oraciones pasivas, que realiza la acción del verbo. Ejemplo:

Bart es agarrado por la señorita Krabappel.

"Por la señorita Krabappel" es un sintagma dentro de una oración pasiva (lo reconocemos porque el verbo está, efectivamente, en voz pasiva -ser + participio-) que nos revela quién realiza la acción de agarrar (la señorita Krabappel). Por tanto, es complemento agente.

* ¿Qué sintagmas pueden actuar como C. Ag.?

* Un sintagma preposicional que comience SIEMPRE por la preposición 'por': Homer fue contratado por el señor Burns. / "por el señor Burns" es un sintagma que nos informa sobre quién realiza la acción de contratar (el señor Burns).

* Pruebas: para localizar un complemento agente, hay que tener en cuenta que:

A) Siempre aparece en las oraciones pasivas. Por tanto, si el verbo se encuentra en voz pasiva (ser+participio), habrá un complemento agente con total seguridad; si, por el contrario, el verbo se halla en voz activa, no habrá ningún complemento agente.

B)
 Empieza SIEMPRE por la preposición "por". Si el sintagma en cuestión no empieza por dicha preposición, no podrá ser complemento agente. Por ejemplo:

Bart es castigado con dureza por Homer.

¿Por qué sé a ciencia cierta que "con dureza" no puede ser complemento agente? Muy sencillo: ese sintagma preposicional empieza por "con" y debería comenzar por "por". Por tanto, no puede actuar como complemento agente. Por el contrario, "por Homer" sí podría serlo, aunque antes deberemos realizar una comprobación más.

C) El complemento agente realiza la acción del verbo en voz pasiva. A diferencia de lo que ocurre en la voz activa, en las oraciones pasivas el sujeto no realiza la acción, sino que la recibe o padece:

Bart es castigado con dureza por Homer.

En esta oración, el sujeto (Bart) no realiza la acción de castigar; al contrario, la recibe. Esto se debe a quela voz pasiva indica justo eso: que el sujeto padece la acción del verbo, y no la lleva a cabo.

¿Quién, entonces, realiza dicha acción? Pues el complemento agente. Si nos fijamos con suma atención, ¿quién castiga a Bart? Homer. Es Homer el que lleva a cabo la acción del verbo en voz pasiva. Por eso será nuestro complemento agente.

D) El complemento agente se transformará en el sujeto de la oración activa. Es una prueba muy similar a la que empleábamos para localizar el complemento directo. Veamos los pasos que hemos de dar:

1) Lo que sea complemento agente ha de convertirse en sujeto, quitándole la preposición "por".

2) El sujeto de la pasiva se transforma en CD, añadiéndole la preposición "a" si fuera necesario.

3) Pasamos el verbo en voz pasiva a voz activa.

Bart es castigado con dureza por Homer.

ACTIVA

Homer castigó con dureza a Bart.

Dado que "por Homer", en la oración activa, se transforma en sujeto, y cumple con todos los demás requisitos vistos con anterioridad, será, sin lugar a dudas, nuestro complemento agente.

EJEMPLOS

Homer es regañado de forma exagerada por Marge.

Dado que es una oración pasiva (el verbo es "es regañado", esto es, el verbo ser como auxiliar y un verbo principal -regañar- en participio), habrá con toda certeza un complemento agente, por lo que he de localizar un sintagma preposicional que realice la acción del verbo y empiece por la preposición "por". Vayamos, pues, paso a paso:

1) ¿Cuántos sintagmas preposicionales hay? Dos, a saber, "de forma exagerada" y "por Marge". 

2) ¿Hay alguno que comience por la preposición "por"? Sí, "por Marge".

3) Transformemos ahora la oración pasiva en una activa, para ver si "por Marge" se transforma en su sujeto:

Homer es regañado de forma exagerada por Marge.

ACTIVA

Marge regaña de forma exagerada a Homer.

Dado que "por Marge" se convierte en el sujeto de la oración activa, queda claro que este sintagma es el que realiza la acción del verbo y que, por consiguiente, es el complemento agente.

Martin es maltratado por Nelson por su forma de hablar.

Nuevamente, estamos ante una oración pasiva, cuyo núcleo es "es maltratado" (verbo auxiliar ser + verbo principal en participio -maltratado-). Localicemos ahora el complemento agente:

1) ¿Cuántos sintagmas preposicionales hay? Dos, a saber, "por Nelson" y "por su forma de hablar". 

2) ¿Hay alguno que comience por la preposición "por"? En este caso, ambos empiezan por "por".

3) Transformemos ahora la oración pasiva en una activa, para ver cuál de ellos se transforma en su sujeto:

Martin es maltratado por Nelson por su forma de hablar.

ACTIVA

Nelson maltrata a Martin por su forma de hablar.

Dado que "por Nelson" se convierte en el sujeto de la oración activa (y no "por su forma de hablar"), queda claro que este sintagma es el que realiza la acción del verbo y que, por consiguiente, es el complemento agente.

martes, 14 de abril de 2026

4º ESO: Los valores del 'se'

En el campo de la sintaxis una de las cuestiones más complicadas es la de determinar para qué sirve el pronombre 'se' dentro de una oración. A fin de cuentas, este puede tener varios valores totalmente diferentes. Por ello, vamos a dedicar esta entrada a estudiar qué funciones puede cumplir y cómo distinguir una de otra.

Para empezar, este año ya estudiasteis que los pronombres personales átonos (me, te, se, nos, os) pueden funcionar como complemento del verbo, ya sea como directo o indirecto. De cara a saber si se trata de uno u otro, recordad que, en un predicado verbal, lo primero que hay que hacer es localizar el CD. Para ello, sustituiremos en la oración el pronombre personal 'se' por 'lo' (o la, los o las), que siempre es CD. Si la oración resultante queda bien, 'se' (o me, te, nos u os) será CD:

LISA SE PEINA = LISA LA PEINA

En este caso, por ejemplo, 'se' sería CD. ¿Y cuándo será CI? Por lo general, 'se' actuará como complemento indirecto cuando en la oración aparezca el pronombre 'lo' (que será nuestro CD):

LISA SE LO DIO = Ese 'se' es CI porque en la oración hay un pronombre 'lo', que es CD.

Del mismo modo, 'se' será CI cuando otro sintagma nominal cumpla con la función de CD. En estos casos, 'se' se puede sustituir por los pronombres 'le' o 'les', que siempre son CI:

LISA SE DIO UN PORRAZO = LISA LE DIO UN PORRAZO.

En este ejemplo, 'se' sería CI por dos motivos. Primero, ya existe un sintagma nominal que actúa como CD (un porrazo); y segundo, lo podemos intercambiar por 'le' sin ningún tipo de problema.

También visteis el año pasado que existen oraciones en las que el sujeto y el CD se refieren a la misma persona. Por ejemplo, en la oración:

LISA SE PEINA

Lisa no solo hace la acción, sino que también la recibe. En otras palabras, el sujeto y el CD son la misma persona (Lisa). Cuando esto sucede, decimos que el pronombre 'se' tiene valor reflexivo. Y si el sujeto es múltiple (es decir, está conformado por dos o más personas)'se' tendrá valor recíproco, como sucede en este ejemplo:

LISA Y MARGE SE PEINAN

En este caso, Lisa peina a Marge, y Marge hace lo mismo con Lisa. Es decir, que dos personas realizan y reciben mutuamente la misma acción. Esto es, por tanto, una oración recíproca.

Además de como CD o CI, los pronombres personales átonos pueden formar parte de un verbo pronominal, que son aquellos que necesitan un pronombre para conjugarse. Por ejemplo:

BART SE ARREPIENTE DE SUS TRAVESURAS.
N                         

En este caso, 'se' no actúa como CD o CI, sino que forma parte del verbo, puesto que no existe 'arrepentir', sino 'arrepentirse'. Para saber si se trata de este caso, podéis recurrir a un par de trucos:

1) Como es parte del verbo, concuerda siempre con él en persona y número. Si el verbo cambia y el pronombre también debe hacerlo para que la oración tenga sentido, nos encontraremos ante un verbo pronominal. Por ello, los pronombres átonos 'me', 'te', 'nos' y 'os' también pueden actuar como parte del verbo pronominal:

BART SE ARREPIENTE - BIEN

YO SE ARREPIENTE - MAL

YO SE ARREPIENTO - MAL

YO ME ARREPIENTO - BIEN

2) No se puede intercambiar ni por 'lo' (ni la, las o los) ni por 'le' (o les):

BART SE ARREPIENTE - BIEN

BART LO ARREPIENTE - MAL

BART LE ARREPIENTO - MAL

3) Si se suprime, la oración pierde todo su sentido. No olvidemos que el verbo necesita obligatoriamente tener ese pronombre para funcionar:

BART SE ARREPIENTE DE SUS TRAVESURAS - BIEN

BART ARREPIENTE DE SUS TRAVESURAS - MAL

Por último, el pronombre 'se' puede asumir dos funciones extra

A) Pasivas reflejas. Hasta ahora todas las oraciones pasivas que habéis visto han sido así:

LAS ELECCIONES A ALCALDE FUERON CONVOCADAS AYER.
                   N

Esto es, el verbo aparece en voz pasiva (ser + participio), mientras que el sujeto, llamado paciente, recibe la acción. Sin embargo, también podemos formar la pasiva con el pronombre 'se'. Por ejemplo:

SE CONVOCARON AYER LAS ELECCIONES.
N                                                         

El único cambio real que se ha producido, si os dais cuenta, es que el verbo, en vez de aparecer en la voz pasiva habitual, ha utilizado el pronombre 'se'. A esto se le llama pasiva refleja. Identificarla es muy sencillo: si la oración con 'se' se puede transformar en una pasiva normal y corriente, nos encontraremos frente a una pasiva refleja. Por ejemplo:

SE CONVOCARON LAS ELECCIONES = LAS ELECCIONES FUERON CONVOCADAS

SE APROBÓ EL PRESUPUESTO = EL PRESUPUESTO FUE APROBADO

SE COMETIERON VARIOS ROBOS = VARIOS ROBOS FUERON COMETIDOS

B) Oraciones impersonales. A lo largo de los últimos dos cursos habéis visto que existen oraciones que no tienen sujeto, a las que conocemos como impersonales (o también unimembres). El pronombre 'se' puede emplearse para construir este tipo de oraciones:

EN SPRINGFIELD SE VIVE MUY BIEN.
  N

En este caso, no hay sujeto ninguno que realice la acción del verbo 'vivir'. ¿Cómo se distingue esta clase de oración impersonal? Muy sencillo:

1) El verbo siempre aparece en tercera persona del singular.

2) La oración no se puede poner en plural. Si cambiamos el número del verbo, la oración perderá todo su sentido:

EN SPRINGFIELD SE VIVE MUY BIEN - BIEN

EN SPRINGFIELD SE VIVEN MUY BIEN - MAL

Y estos son todos los usos del pronombre 'se'. Estudiadlos bien y, si tenéis alguna dificultad, no dudéis en consultarme a través de los comentarios.

2º ESO: La voz en los verbos

A principios de este año, estuvimos repasando cómo se analiza morfológicamente un verbo. En este sentido, estudiamos la conjugación, la persona, el tiempo, el modo y el aspecto. Todas estas informaciones las hemos ido analizando en nuestros ejercicios de morfología desde entonces. En cuanto a la voz, solo vimos los tipos que existían y cómo distinguirlos. Hoy nos vamos a adentrar en esta última información del verbo y entenderemos cómo se analiza. 

Para ello, en primer lugar, recordemos que la voz es aquella información del verbo que señala si el sujeto está realizando la acción o si la recibe. Existen, por tanto, dos tipos:

* La voz activa, que es aquella que indica que el sujeto realiza la acción del verbo. Esta es la voz en la que habitualmente se encuentran los verbos que utilizamos en nuestro día a día: 'corramos', 'habré amado', 'vería', 'vistáis', etc.

* La voz pasiva, que es aquella que señala que el sujeto NO realiza la acción del verbo, sino que la recibe. Reconocer la voz pasiva es sumamente sencillo, puesto que siempre se formaprimero, con el verbo 'ser' y luego con otro verbo en participio:

      SER            PARTICIPIO
ÉRAMOS + ELEGIDOS
FUISTE + CASTIGADO
HAYAMOS SIDO + VISTOS
HABRÍAN SIDO + CONSIDERADOS

Para analizar correctamente un verbo en voz pasiva, en primer lugar, nos fijaremos en el verbo en participio y de él extraeremos el verbo que es y la conjugación. Luego sacaremos la persona, el número, el tiempo, el modo y el aspecto de la forma del verbo ser que tengamos. Veamos un par de ejemplos:

FUISTE CASTIGADOverbo castigar, primera conjugación, segunda persona del singular, pretérito perfecto simple de indicativo, aspecto perfecto, voz pasiva.

HABRÍAN SIDO CONSIDERADOS: verbo considerar, primera conjugación, tercera persona del plural, condicional compuesto de indicativo, aspecto perfecto, voz pasiva.

¿Cuál es el único problema? Que hay que saberse bien el verbo ser para realizar estos análisis. Por suerte, las formas compuestas son iguales a las de los verbos que ya conocéis; y, de cara a saber cuáles son los tiempos simples, os dejo por aquí la conjugación entera de dicho verbo. Confío en que os sea de utilidad al estudiar y realizar los deberes:

VERBO SER

FORMAS NO PERSONALES
Infinitivo simple: ser                          Infinitivo compuesto: haber sido
Gerundio simple: siendo                    Gerundio compuesto: habiendo sido
Participio: sido

INDICATIVO
Presente
Pretérito imperfecto
Pretérito perfecto simple
Futuro
simple
Condicional simple
Yo soy
era
fui
seré
sería
Tú eres
eras
fuiste
serás
serías
Él /ella es
era
fue
será
sería
Nosotros somos
éramos
fuimos
seremos
seríamos
Vosotros sois
erais
fuisteis
seréis
seríais
Ellos son
eran
fueron
serán
serían
Pretérito perfecto compuesto
Pretérito pluscuamperfecto
Pretérito anterior
Futuro 
compuesto
Condicional 
compuesto
Yo he sido
había sido
Hube sido
Habré sido
Habría sido
Tú has sido
Habías sido
Hubiste sido
Habrás sido
Habrías sido
Él /ella ha sido
Había sido
Hubo sido
Habrá sido
Habría sido
Nosotros hemos sido
Habíamos sido
Hubimos sido
Habremos sido
Habríamos sido
Vosotros habéis sido
Habíais sido
Hubisteis sido
Habréis sido
Habríais sido
Ellos han sido
Habían sido
Hubieron sido
Habrán sido
Habrían sido

SUBJUNTIVO
Presente
Pretérito imperfecto
Futuro simple
Yo sea
fuera o fuese
fuere
Tú seas
fueras o fueses
fueres
Él /ella sea
fuera o fuese
fuere
Nosotros seamos
fuéramos o fuésemos
fuéremos
Vosotros seáis
fuerais o fueseis
fuereis
Ellos sean
fueran o fuesen
fueren
Pretérito perfecto compuesto
Pretérito pluscuamperfecto
Futuro compuesto
Yo haya sido
hubiera o hubiesesido
Hubiere sido
Tú hayas sido
hubieras o hubieses sido
Hubieres sido
Él /ella haya sido
hubiera o hubiese sido
Hubiere sido
Nosotros hayamossido
hubiéramos o hubiésemos sido
Hubiéremos sido
Vosotros hayáis sido
hubierais o hubieseis sido
Hubiereis sido
Ellos hayan sido
hubieran o hubiesen sido
Hubieren sido

IMPERATIVO
Presente
Sé tú

Sed vosotros

martes, 7 de abril de 2026

2º ESO: Reglas de uso de la LL, la Y, la C, la Z, la K y la QU

¡Buenas a todos! Hemos empezado este trimestre con un poquito de ortografía, centrándonos, más concretamente, en la aplicación de las reglas de uso de las letras LL, Y, C, Z, K y Q, las cuales se confunden con bastante asiduidad. En otras palabras, mezcláis estas letras y cometéis faltas innecesarias tanto en exámenes como en redacciones. Para evitar confusiones de cualquier tipo, hemos practicado en clase con estas fichas con todas las reglas que debéis conocer. Por tanto, os las coloco por aquí para que podáis repasarlas y estudiarlas de cara a futuras pruebas escritas. Además, así de paso conocéis un poco mejor la Semana Santa de Sevilla, que es una de las festividades más importantes para la cultura andaluza.

miércoles, 25 de marzo de 2026

4º ESO: El Modernismo


A finales del siglo XIX Europa vivió una de sus épocas de mayor esplendor y paz, la denominada Belle Époque. No fue para menos: en estos años nació el Impresionismo, una de las corrientes artísticas más importantes de la historia; los avances científicos se sucedieron con una rapidez inusitada, siendo esta la etapa de grandes genios como Edison o Marie Curie; los obreros, progresivamente, iban consiguiendo más derechos, por lo que sus condiciones de vida dejaron de ser miserables; las mujeres, gradualmente, se ganaron el derecho al voto; la economía progresaba y enriquecía a buena parte de la sociedad... Incluso en estos años se disputaron los primeros Juegos Olímpicos. Sin guerra en Europa y con cierta estabilidad entre las potencias, el Viejo Continente atravesaba una auténtica edad de oro.

Una sociedad tan próspera necesitaba que todo reflejase esa opulenta forma de vida. De ahí que cualquier objeto se convirtiese en una obra de arte, desde muebles hasta los carteles publicitarios, pasando por ventanas, lámparas, joyas, etc. Francia fue el país que especialmente gustaba de estos artículos tan hermosos como caros y, para hacer realidad ese ideal de belleza, dio cobijo a artistas de todo el mundo: Gustav Klimt, Alphonse Mucha, Toulouse-Lautrec, Monet, Renoir... La literatura, por supuesto, no fue ajena a esta manera de entender la vida y, poco a poco, fue abandonando la crudeza del Naturalismo para adentrarse en dos nuevas corrientes que se olvidaran la realidad y se centraran en lo bello: el Parnasianismo y el Simbolismo.

Nada tenían que ver estos movimientos con el Realismo y el Naturalismo. El Parnasianismo, por un lado, se obsesionaba con lograr la belleza estética con las palabras, abandonando el lenguaje sencillo realista por uno más culto y sobrecargado; por otro, el Simbolismo buscaba la expresión del mundo interno del autor, utilizando para ello toda clase de recursos literarios. En ambos casos, la realidad era rechazada, huyéndose de ella por medio de temas mitológicos o íntimos:

 
Estas corrientes literarias llegaron tarde a España, aunque no gozaron de mucho éxito (el Realismo estaba en pleno vigor). Por el contrario, Hispanoamérica se declaró profunda admiradora de los poetas franceses simbolistas y parnasianas. En periódicos y revistas literarias de toda Latinoamérica se imitaba su estilo y se jugaba con él, surgiendo, de la unión de ambos movimientos, una nueva forma de hacer literatura. Nacía así el Modernismo.

Muchos fueron los poetas modernistas que sobresalieron de algún modo en Latinoamérica. Sin embargo, solo uno ha pasado a la historia tanto por su talento como por su gigantesca influencia en la lírica española posterior. Se trata del nicaragüense Rubén Darío. Desde muy joven, Darío destacó como escritor, trabajando con apenas 14 años en distintos periódicos y participando en tertulias políticas. Viajó por toda América Central y del Sur (El Salvador, Chile, Argentina), colaborando en distintos medios de comunicación y, merced a sus contactos, ganándose la vida como diplomático. Gracias a sus dotes periodísticas, el diario La Nación decidió enviarlo a España para cubrir la guerra de Cuba. En 1898 llegaba Rubén Darío a España y, con él, nuestra lírica cambió para siempre.
Su presencia en Madrid y Barcelona resultó decisiva para que el Modernismo se instalara definitivamente en España.
Varios escritores jóvenes habían intentado, sin éxito, que esta corriente fuese aceptada por la crítica nacional. Solo Darío, cuya obra incluso era reconocida por algunos realistas (Juan Valera) y naturalistas (Emilia Pardo Bazán), logró lo que parecía impensable. Bajo su ala modernista crecieron algunas de las mejores plumas españolas del siglo XX: Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Jacinto Benavente...

Por aquel entonces, Rubén Darío había ya logrado la publicación de su segundo libro de poemas, Prosas profanas, si bien su primer gran éxito lo conoció de joven con Azul (1888). En Azul el nicaragüense mezcló cuentos en prosa con textos líricos y, en todos ellos, ya se apreciarían algunas características del Modernismo (herencia de la literatura francesa): el empleo de versos alejandrinos (14 sílabas) y de 12 y 9 sílabas (propias del francés), el lenguaje culto y recargado, los temas mitológicos y fantásticos... Sin embargo, fue en Prosas profanas (1896) cuando alcanzó un punto de madurez que lo definió completamente como poeta. Valga como ejemplo de su estilo su poema más célebre de este libro, la Sonatina:



Aquí podemos hallar casi todos los rasgos propios del Modernismo y, por extensión, del propio Rubén Darío, a saber:

1.- Huida de la realidad para adentrarse en mundos lejanos, exóticos e incluso mágicos. El poema, a fin de cuentas, se ambienta en un reino de Oriente, haciéndose menciones a la Golconda (una antigua ciudad india) o China.

2.- Empleo de temas mitológicos, legendarios y fantásticos. En este caso, además de esa ambientación medieval idealizada, menciona Darío a Hipsipila, un personaje procedente de los mitos griegos. A su vez, aparece un hada madrina y un caballo con alas (Pegaso).

3.- Expresión de temas intimistas. Por medio de la figura de la princesa, Darío manifiesta los dos temas principales de esta Sonatina, a saber, el amor y la melancolía, sentimientos muy presentes en todo el Modernismo.

4.- Recreación de ambientes bellos, llenos de color y esplendor. La princesa vive en un jardín repleto de pavos reales y flores de todas clases (jazmines, nelumbos, dalias, rosas), sentada en una silla de oro, vestida de tul, rodeada de mármol y marfil...

5.- Lenguaje culto y recargado. Por ejemplo, en vez de "carroza de plata", Darío dice "carroza argentina"; en vez de "lago azul oscuro", "lago de azur"; en vez de "perro", "lebrel"... Y así sucesivamente.

6.- Uso del verso alejandrino, esto es, de 14 sílabas (como hemos comentado con anterioridad) y rima consonante.

7.- Recreación de imágenes sensoriales agradables, tanto visuales (pavos reales, sillas de oro, palacios de mármol, diamantes, perlas) como auditivas (clave sonoro), olfativas (las flores que pueblan el jardín) e incluso táctiles (el tul de sus vestidos) y gustativas (boca de fresa).

8.- Utilización de multitud de recursos literarios, sobre todo la metáfora (presente en casi todo el texto), la sinestesia (mezclas de sentidos, como en "dulzura de luz" -combina algo del gusto, la dulzura, con algo de la vista, la luz), la repetición (para crear ritmo y musicalidad), la aliteración ("los suspiros se escapan de su boca de fresa", por ejemplo) y el símbolo.

Posiblemente el símbolo sea la principal innovación de Rubén Darío. Imitando a sus admirados simbolistas franceses, el nicaragüense repite en todos sus poemas distintos elementos a los que asocia una idea o un sentimiento con los que habitualmente no están relacionados. Por ejemplo, para él el color azul significaba el ensueño y el infinito, lo inalcanzable; los cisnes blancos (su símbolo más famoso), el erotismo y la elegancia; los pavos reales, la belleza; la torre, la soledad, el aislamiento del mundo; la mariposa, el renacer, el ciclo de la vida y la muerte; los parques y los jardines recreaban el corazón y el alma del poeta...

En 1905 Rubén Darío publicó su tercera gran obra, Cantos de vida y esperanza, una obra más humana e intimista, en la que el paso del tiempo le produce tristeza y melancolía:



Darío gozó en vida de mucha fama y popularidad, tanto en Latinoamérica (era a menudo recibido como un héroe cuando visitaba un país) como en España o Europa. Lamentablemente, su afición al alcohol afectó gravemente a su salud y su economía, siendo frecuentemente ayudado por amigos y políticos que deseaban acercarse a la gloria del "príncipe de las letras castellanas". Por desgracia, todo el auxilio que le prestaron no fue suficiente para evitar su temprana muerte a los 49 años. Eso sí, su influencia se dejó sentir en las tres décadas siguientes, siendo crucial en los inicios de autores ya mencionados como Machado, Valle-Inclán o Juan Ramón Jiménez; y en toda la producción literaria de estos poetas andaluces:

SALVADOR RUEDA

Nacido en Benaque (Málaga), en su poesía predominan las descripciones de Andalucía oriental, caracterizadas por su colorido (pavos reales, sandías) y su sonoridad, logrando, con su particular uso de las estrofas, que sus poemas poseyeran un ritmo muy personal. En tropel (1892) fue su obra más destacada.

FRANCISCO VILLAESPESA

Originario de Almería, cultivó el teatro, la narrativa y, por supuesto, la lírica. Amigo de Rubén Darío, fue uno de los más firmes defensores del Modernismo (y también uno de los más olvidados por la crítica y los estudiosos). Entre sus temas más destacados, resaltan el tedio o el hastío ante la falta de sentido que tiene la existencia humana; la aparición de drogas que evadan a su usuario de la realidad (como el opio, a imitación del simbolista francés Baudelaire); ambientes medievales; el símbolo del cisne... La copa del rey de Thule (1900) fue la obra con la que se inició en el Modernismo y quizá la más reseñable de su vasta producción.

MANUEL MACHADO

Hermano del insigne Antonio Machado, este sevillano fue un firme renovador del folclore popular andaluz y el 'cante hondo'. Es por ello que muchas de sus obras están perfectamente adaptadas a los palos y ritmos del flamenco: coplas, seguidillas, malagueñas, soleares... Incluso creó un nuevo tipo de soleá llamada soleariyas. Sus poemas, claramente simbolistas, reflejan escenas de su Andalucía natal, así como sus sentimientos sobre la muerte, el amor y la soledad. A pesar de la clara influencia de Darío sobre su trabajo, Machado apostaba, en vez de por ese lenguaje sobrecargado del Modernismo, por un vocabulario mucho más sencillo y directo, incluso coloquial. Cante hondo (1912) y Alma (1902) son sus obras más conocidas, al igual que este poema, la mejor definición de Andalucía escrita hasta la fecha: